12/4/13

11,04,13

Fotografía tomada de la red.


Se van retirando por los pasillos, entre dentritas y  chisporroteos, el ruido del último golpe en el suelo, los gritos y los llantos. Y entran a borbotones las palabras atropelladas que quieren encontrar una explicación. Aún huele caliente. Adrenalina que suda y mezcla con sangre. Daño mínimo para un daño íntimo, profundo, enquistado, con escasa posibilidad de drenaje.
     Y él, el héroe, superviviente de abandonos y soledades, él que ha ayudado a contener al saurio que enseñaba los dientes desde el pozo oscuro, recibe contento el agradecimiento de educadores, de técnicos, de guardias de seguridad. Sonríe satisfecho. Tiene futuro. Se va a donde él quiere hoy mismo. Eso piensa. En eso confía. Es lo que le abrirá la puerta, lo que deshará el nudo que lo asfixia. Pantalón negro brillante. Camiseta guapa. Chaqueta. De Máximo Dutti, dice. Contento. Y se cambia de cinturón porque el blanco no le va bien al conjunto. Todos callamos. Sabemos a donde va. Sabemos de su decepción. Sabemos que no lo merece. Que no hay otra cosa para él, dicen. Y los pasillos se inundan de lágrimas secretas, calladas, ahogadas y ocultas en cualquier vestuario, en cualquier rincón.

8/4/13

LA COSTILLA DE EVA

Toamada de la red.


Miro la piel plisada como falda, las manchas, islotes sin mar ni costa, de mis manos, los nudos en las articulaciones de mis dedos, mientras lo oigo. Se ha enamorado de la joven vecina del sexto. 
- ¿Te acuerdas? Sí, mujer, la del chucho- insiste.
No voy a montar ningún escándalo. ¡A ver si se estrella!
Entonces comienza a enumerar bienes. 

- El televisor de plasma lo pagué yo. El ordenador también es mío. La cuenta del banco la dejaste vacía con tus compras estrafalarias.
Piensa que me falla la memoria. Echo la cabeza hacia atrás para verlo bien, en perspectiva. Sigue siendo el mismo fiscal prepotente al que vapuleé hace treinta años. Y ahora vuelve a por otra. No escarmienta. Me acerco y dejo un beso en sus mejillas descarnadas. Es de agradecer que, cuando ya nada me motivaba, venga él y me ofrezca en bandeja la ocasión para volver a lucirme como abogada.

4/4/13

DESTELLOS EN EL CRISTAL





La Internacional Microcuentista ha publicado un libro digital que recoge un amplio abanico de microrrelatos en torno al espejo. Podéis leerlos todos aquí


DESAPARECIDA

Descubrí una estrella de puntas irregulares. Rasqué un poco con la uña. La estrella perdió las puntas y se transformó en círculo. Lo cubrí con el dedo y noté que el cristal se ablandaba. Presioné y entró la yema.  Metí un brazo, detrás el otro, después una pierna, y luego la otra. Todo mi cuerpo pasó al otro lado del espejo. Y encontré a la niña.

2/4/13

PRIMAVERA

Tomada de la red.

 
En el cristal de la ventana, amargan los primeros brotes del almendro. La barra del armario se curva bajo el peso con sabor a hielo de los grises, y el tacto ligero de los azules y verdes que empujan al invierno. Arriba, en un ángulo del techo, la araña enhebra y tira hilo hacia el dintel de la puerta. Escucho mi desgana. El despertador ha dejado de temblar hace rato. Hora de levantarse cambiar la ropa y bajar la araña, me digo. Doy media vuelta y cierro los ojos. Un ratito más.

26/3/13

FILIACIÓN

Imagen tomada de la red.

Me atraía aquella casa comunal custodiada bajo la leyenda “Todo por la Patria“, por un forastero con gorro negro acharolado y capa verde oliva. Pero fue cuando descubrí que mi madre tuvo un novio guardia civil, que dejé a un lado a mi padre panadero y me hice hijo de cabo. En las ferias de los pueblos vecinos, me presentaba como tal y les contaba cómo él enchironaba a los cuatreros sorprendidos robando ganado y ponía multas y les quitaba las escopetas a los cazadores furtivos. Todos me admiraban. Al entrar en la Universidad, como estaba muy mal visto ser hijo de picoleto, abandoné a mi padre guardia civil y volví al panadero, pero cada vez que profería un insulto en las manifestaciones contra el Cuerpo, era como si insultara a mi padre y se me hacía un nudo en la garganta.

21/3/13

DESAHUCIADOS



Las tres de la madrugada. Salgo con los zapatos en la mano, para no alertar al perro que dejaron de vigilancia. En el vestíbulo tropiezo con la maleta y las cajas. Unos segundos de espera, mordiendo el labio, para que se pase el dolor del meñique, siempre el meñique. Abro y cierro la puerta conteniendo la respiración. Me calzo. Bajo. Ni lobos en las aceras. Camino hasta el final de la primera calle. La corto con la radial, de lado a lado, a lo ancho, la voy enrollando como una alfombra, desandando el camino. Luego otra. Y después la siguiente. Así hasta no dejar ninguna de acceso a mi portal. Fuera de casa, el vacío. Sonrío satisfecho. Vuelvo a la cama. Duermo. Me despiertan los golpes. De un salto, me planto frente a la ventana. Han vuelto a poner las calles. Ya vienen. En las tiras blancas del paso de cebra, cuerpos estrellados como mosquitos. Aún no han tendido las redes. Rompo el cristal y salto. A medio camino me topo con el del quinto. Vamos cayendo, los desesperados.

16/3/13

PRÓLOGO DE LA REVISTA CONFLUENCIA

Tomada del blog La nave de los locos.


Fernando Valls ha colgado en su blog "La nave de los locos" el prólogo que escribió junto a Gemma Pellicer en la revista Confluencia de la Universidad del Norte de Colorado. Introduce  una selección de microrrelatos en la que tuvieron la deferencia de incluir tres de mi autoría. Mi agradecimiento hacia ambos.


Podéis leerlo pinchando en el enlace de más abajo.



13/3/13

LA DIETA DE MAMÁ

Fotografía tomada de la red.

Cuando va o vuelve de la cocina, mi madre tiene la costumbre de pararse unos instantes frente al espejo del recibidor. Se coloca un rizo del pelo, se alisa la falda, y luego continúa. Mi padre, mi hermano y yo soltamos, aliviados, el aire retenido en los pulmones. Pero cuando se observa de perfil y luego de frente, se aleja un poco, se mira con detenimiento y dice que se siente abotargada, entonces sabemos que vamos a pasar una temporada a dieta de calabaza, calabacín, espárragos, berenjenas, endibias, cebollas, arroz integral, pescado y soja.

9/3/13

SOLES EN EL OCASO



El programa de ayer de Soles en el Ocaso de Onda Cero La Palma, estuvo dedicado a la mujer. En él, Anita Dinamita leyó varios relatos. Podéis escucharlo aquí.

6/3/13

EL CAZADOR

Hoy ha muerto Lucas, el gato boxeador. Va por él, por todo lo que nos ha dado.


5/3/13

GANADOR DE LA SEMANA EN WONDERLAND


En Primaria, tuve un compañero al que nadie quería. Era un niño triste que evitaba el contacto con los demás y pasaba los recreos en un rincón del patio de la escuela. Faltaba mucho a clase porque, según decían, sufría continuos accidentes. Cuando regresaba, la maestra repetía para él las lecciones que habíamos dado. Un día, al intentar explicarle el nombre abstracto, le puso como ejemplo el amor de los padres hacia los hijos; luego le preguntó si había comprendido lo que era un nombre abstracto. Él, sin levantar la cabeza, la movió de arriba abajo y contestó: “Una mentira”.

2/3/13

CONFUSIÓN

Fotografía tomada de la red.


Mi madre pasa la mayor parte de su tiempo plantando petunias, podando rosales y arrancando la cicuta que crece por todas partes en el jardín de casa y que mete dentro de unos tarros para llevarlos más tarde al laboratorio. 
     Me doy cuenta de que se hace mayor porque ha comenzado a perder cosas que siempre acaban apareciendo entre las coles y el apio del frigorífico. Allí fue a parar el salero, el billetero que echó en falta al ir a hacer la compra y el móvil que localizamos por La marcha turca que sonó cuando marcamos el número. Pero  ella no acepta lo que le ocurre y culpa a mi padre y a mí de sus despistes. Por eso no quiere ayuda y se empeña en seguir haciendo guisos como el que estamos a punto de comer hoy. Huele bien y tiene muy buena pinta, con sus hojitas de perejil y todo.

25/2/13

BOTÓN DE MUESTRA-II CONCURSO LITERARIO "CUENTOS CORTOS DEL 1 DE MAYO"

      

     Mientras el “Pata pata” de Miriam Makeba suena en el tocadiscos, Nadine y John bailan con las cabezas juntas y los cuerpos separados. Nadine observa el hilo que asoma por uno de los agujeros del botón  de la camisa de John, a punto de caer.  Si John sube los brazos y los coloca en cruz, se abrirá el ojal y la tensión de la tela hará que se suelte.  Habrá de nuevo gallinas en la granja y  uvas en las vides. Ella lo ayudará y  juntos construirán una nueva historia. 
     Su madre guarda una caja de galletas llena de botones encima del armario de su habitación. “Los botones, niña,  son como miguitas de pan que señalan el camino de la vida”, le decía  cuando, en las tardes de calor, se sentaban a la puerta de la granja para refrescarse con el aire que venía del mar. Le enseñaba el botón con forma de flor que recordaba su nacimiento, el  de perla que adornó su chaqueta celeste el día en que ingresó en la escuela, o el que llevó en su primer cumpleaños. Pero la historia que más le gustaba, era la del inicio del noviazgo de sus padres. La abuela de Nadine era costurera. Hacía chaquetas, pantalones, vestidos y faldas para los granjeros, a cambio de alimentos la mayoría de las veces, y las menos de algo de dinero. La hija le ayudaba con el sobrehilado o los botones, mientras observaba desde la ventana a su vecino trabajando la tierra.  En cierta ocasión él encargó una chaqueta, y cuando se presentó a recogerla, la madre de Nadine le pidió que esperase a que terminara de coserle los botones. Él la miraba  de reojo mientras ella subía y bajaba la aguja, rodeaba el botón con el hilo, hacía una lazada y lo cortaba con los dientes. Aseguraba el último botón,  cuando se pinchó en un dedo. Entonces él  se levantó de la silla y se llevó el dedo a la boca.
     Nadine los imaginaba  en la puerta de la granja, frente a la tierra apelmazada. Veía después a su padre airear la tierra y cuidar las cepas que darían aquellas uvas tan dulces que a ella tanto le gustaban; y a su madre echándoles de comer a las gallinas, los dos juntos y felices, y soñaba con una historia semejante para ella.
     Pero en el fondo de la caja, siempre había un envoltorio de papel de periódico que la madre apartaba y del que no quería hablar a pesar de la insistencia de la hija. Ella esperó a que uno de esos días se ausentara para deshacerlo  con cuidado y no romper el papel amarillento. Entonces  descubrió un botón de nácar. Lo levantó entre los dedos índice y corazón y lo estuvo mirando. Luego lo puso a un lado,  alisó el papel y  leyó  una noticia del 21 de marzo del año 1960 que hablaba de muertos en Shaperville. Al volver su madre, quiso saber la historia de aquel botón y ella  le contó que lo llevaba el padre el día en que murió atropellado cuando visitaba a unos parientes de Vereening. Nadine le pidió  más detalles sobre su  muerte, pero la madre dijo:  “Deja de remover historias tristes, niña”.  Le puso la tapa a la caja  y con ella bajo el brazo, se metió en la granja.  La brusquedad de la madre, siempre dispuesta a relatar cada trocito de vida atrapada en un botón, la había dejado con la sospecha de que le ocultaba algo. Miró hacia el gallinero  vacío donde las sombras iban avanzando, y recordó las noches en que su padre salía con sigilo de la casa y volvía de madrugada; las reuniones con los vecinos en la cocina; los puñetazos en la mesa, las palabras de un discurso que entonces no entendía, el silencio al entrar ella; el susurro de una conversación prolongada hasta el amanecer en el cuarto cercano a su habitación, la víspera del viaje; el abrazo de sus padres y las veces que la madre dijo que tuviera mucho cuidado antes de que él subiera en el tren. Construyó entonces una historia diferente y entendió que la madre sólo quería protegerla.
     Se pregunta si le gustará a John el vestido que su madre confeccionó para ella. Si  habrá merecido la pena el esfuerzo que hizo para comprar la tela, las horas de costura, el dolor de espalda después de tantas puntadas; la paciencia con la que trenzó su pelo mientras ella veía a través de la ventana las cepas  retorcidas, como si agacharan la cabeza, humilladas y exhaustas, abandonadas desde que la mano de su padre no cortaba los maderamen, ni podaba las ramitas de sarmiento para que los brotes tiernos dieran nuevos racimos. 
     Mira a John. Está guapo con el traje blanco. Le gustaría entrar en su cabeza, ahora que las dos están unidas, para pedirle que levante los brazos y los coloque en cruz para que el botón caiga. Miriam Makeba sigue cantando y ella tiene la certeza de que cuando el disco deje de girar, él se irá hacia el otro lado de la sala de baile, donde está  la niña boba que lo persigue por las aceras y se hace la encontradiza.  “Sube los brazos en cruz, tonto, que no te das cuenta de nada”.  Le llega  un rumor de palabras y  está a punto de entender lo que él está pensando, cuando se acaba la canción. Sabe que si no hace algo ahora, lo perderá para siempre. Adelanta las manos, enlaza las suyas,  levanta  los brazos y el botón se suelta, rueda bajo una silla, rebota en la pared y se detiene después de un balanceo. Entonces la puerta se abre de golpe. Nadine  da unos pasos hacia el lugar donde el altavoz ha enmudecido. John coloca las manos cruzadas en la nuca, como le han ordenado los policías. Uno de ellos registra a los chicos,  de cara a la pared, mientras el otro vigila a las chicas. Nadine observa el temblor de las manos de John;  manos de piel tan suave que no puede imaginarlas cuidando la tierra. Retira la mirada y la fija en el botón que blanquea bajo la silla. John repite que no ha hecho nada y su voz suena como un balbuceo apenas comprensible. El labio inferior de Nadine  tiembla y los ojos se le empañan con el recuerdo de su padre en un ataúd junto al del granjero vecino. Los dos en el mismo tren de vuelta. La familia  enterrando a sus muertos en silencio. Su padre un héroe y John a punto de llorar. Nadine escucha los golpes y las amenazas de los policías y se muerde el labio inferior con fuerza. Cuando los policías se marchan después de ordenarles que abandonen el local, John suelta los brazos y los deja caer a lo largo del  cuerpo, luego sube una mano y acaricia la cara de Nadine con sus dedos suaves que nunca tocarán la tierra ni echarán de comer a las gallinas. Ella agacha la cabeza y mira sus pies descalzos. Él saca un pañuelo blanco del bolsillo de su chaqueta, levanta su barbilla  y le limpia la sangre del labio.  Entonces Nadine lo mira a los ojos y ve en ellos el reflejo de su padre que la lleva en brazos para que no se canse hasta el autobús que va a  la escuela, y antes de bajarla al suelo, le da un beso y le susurra: “Nadine, mi niña”.
     Los chicos abandonan el tocadiscos con su brazo torcido y el disco roto de Míriam  Makeba, y van saliendo del local en silencio. Nadine se pone los zapatos y recoge el botón que está  debajo de la silla. Luego levanta la cabeza y lo deja caer en la profundidad del escote.



16/2/13

ASPERGER (Finalista de Enero en Lamicrobiblioteca)

 

*Il·lustració / ilustración de Walther Sorg.


Hora de entrar al instituto. Salen. Cinco en dirección al campo de fútbol. Veinte hacia la parada del autobús treinta y cinco. Quince vienen de frente. Los ojos muy abiertos. La boca enorme. Los brazos levantados. Corren. Gritan. Me cubro las orejas con las manos. Dos estampidos. Fran se desploma sobre el cemento. Lucas me apunta con la pistola. Me mira. La baja. Disparan. Anoche llovió a cántaros. Lucas cae de bruces en el charco. Su pelo se tiñe de rojo. Como él quería. Papá no le dejó. Nunca.

11/2/13

GENERACIÓN BLOGGER (RADIO EN COLECTIVO) EN LA RED


Fotografía tomada de la red.
 
Cuando me invitó a cenar, conocí a Luisito. Me dejó la mano en el aire y se fue a su habitación.
Sólo dije que la sopa estaba sosa y ella me pasó el salero con un golpe seco en la mesa. Después discutimos por el vino. Más tarde por qué sé yo. Se puso a gritar con los dedos engarfiados y las uñas de rapaz. Enfilé el pasillo dispuesto a marcharme. Entonces apareció aquel coche. Antes no estaba, pero ella asegura que sí.
Aunque le digo que no hace falta, se pasa el día en el hospital. Se trae a su hijo.




Ilustración de Fran Pérez

1-"Mascotas" (Manu Espada) - Interpretado por Juana Espín.
2-"Pasaje abstracto con hombre, perro y pájaros (Agustín Martinez Valderrama) - Interpretado por Nicolás Jarque.
3-"Éxodo" (David Moreno Sanz) - Interpretado por Marta Bertomeu.
4-"Recolección" (Luisa Hurtado González) - Interpretado por Juana Espín.
5 "Trabajo indefinido"" (Mar González Mena) - Interpretado por Nicolás Jarque.
6-"El corazón no entiende de mojones" (Javier Ximens) -  Interpretado por Marta Bertomeu.
7-"Sorpresa" (Rosa Martínez) - Interpretado por Juana Espín.
8-"En la red" (Lola Sanabria) - Interpretado por Nicolás Jarque.
9-"Los de inglés los haré yo" (Paloma Hidalgo) - Interpretado por Marta Bertomeu.
10-"Los otros" (Elisa de Armas) - Interpretado por Juana Espín.
11-"En el orfanato" (Xavier Blanco) - Interpretado por Nicolás Jarque.
12-"Necedad demográfica" (Maite García Vicuña) - Interpretado por Marta Bertomeu.
13-"El oficio de escribir" (Pablo Gonz) - Interpretado por Juana Espín.
14-"Intrusos" (Sara Lew) - Interpretado por Nicolás Jarque.
15-"Mi mamá...(Susana Pérez) - Interpretado por Marta Bertomeu.
16-"Una esposa honrada" (Mar Horno) - Interpretado por Juana Espín.
17-"Años sesenta" (Esperanza Temprano Posadas) - Interpretado por Nicolás Jarque.
18-"Sus deseos son órdenes" (Yolanda Almansa) - Interpretado por Marta Bertomeu.
19-"Con un par" (María José Abía)  - Interpretado por Juana Espín.
20-"Efemeride" (Pedro Sánchez Pedreira) - Interpretado por Nicolás Jarque.
21-"La vuelta al mundo" (Mei Morán) - Interpretado por Marta Bertomeu.
22-"Hechos reales" (Carlos Díaz González) - Interpretado por Juana Espín.
23-"Expiración" (Ana Vidal) - Interpretado por Nicolás Jarque.
24-"Fin de emisión" (MiguelÁngel Flores) - Interpretado por Marta Bertomeu.
25-"Un fantasma en el corazón" (Laura Garrido) - Interpretado por Juana Espín.

4/2/13

EN LA DISTANCIA (Ganadora del VI Certamen "Historias de amor jamás contadas"

Aquí tenéis el enlace a la noticia y a los audios de la entrevista que me hicieron.

http://www.vivirdigital.com/noticia.asp?idnoticia=132764




Fotografía tomada de la red.

Añorado Mario:

No hagas caso de lo que te diga Sole, ya sabes que anda siempre distraída y, además ha perdido mucha vista. Yo estoy bien. El niño y yo nos apañamos. No diré que comamos todos los días lomo, pero nunca falta un guiso de patatas o unas lentejas a la mesa. Tu madre nos da, de cuando en cuando, un cuenco de arroz y algunas patas y crestas de gallo. Bien es verdad que Toña me regala a veces las manzanas o las peras tocadas, esas que no quieren las clientas de más posibles, y yo les quito lo podrido y hago muy buenas macedonias. Pero eso no es malo. Tú lo aprobarías. ¡Se echa tanta comida a la basura! Sin embargo, y créeme, nunca, nunca haría lo que afirma esa mujer. Sé que va a viajar a la capital a un oculista de postín para que le mire los ojos, y que tiene pensado visitarte en la pensión y contarte una sarta de mentiras, por eso esta vez me he dado más prisa en enviarte la carta, a pesar de que acordamos que sólo una vez al mes, para evitar gastos. Papel, tinta y un sello, tampoco es para tanto, Mario.

Pues bien, te cuento lo que ocurrió. Volvía yo a casa de noche, después de visitar a tu padre que anda un poco pachucho, aunque nada de importancia, por lo que no debes preocuparte, y me detuve a tomar aliento al lado de los contenedores. Entonces vi una manga asomando de uno de ellos y levanté la tapa para meterla dentro, con tan mala suerte que en ese momento pasaba Sole por allí. Me dio un susto de muerte. Puso su mano en mi hombro mientras me preguntaba qué estaba haciendo. Se lo expliqué pero no me creyó. Rebuscar en la basura, ¡a lo que hemos llegado!, dijo ella. ¿No te da vergüenza, eh, no te da vergüenza?, siguió abochornándome. Luego se fue, no sin antes gritarme que te lo contaría todo, todo. Ahora ya lo sabes, Mario. No la escuches siquiera. Yo estoy bien. ¡Si vieras el jersey que te estoy tejiendo con la lana de dos viejos que deshice! Para que no pases frío este invierno.

En tu anterior carta decías que los extranjeros dan muchas y buenas propinas. Me alegro. Así nos durará más tiempo el dinero y a lo mejor el año que viene no tendrás que marcharte a los hoteles. Porque yo te echo mucho de menos, Mario. Parezco una viuda, sin serlo. Y a veces me entra la llorera porque no me acuerdo bien de tu cara. Pero enseguida se me pasa.

Cuídate mucho. El niño te manda un beso.

Te quiere:

Carmen

30/1/13

VIII PREMIO INTERNACIONAL DE CUENTOS FUNDACIÓN ANADE


El lunes estuve en la presentación del premio de cuentos que convoca la Fundación Anade. Una gran satisfacción para mí el que Marisa Lacón volviera a ganarlo. También incluyeron otro relato suyo como finalista y cinco más de usuarios que los trabajaron conmigo cuando aún estaba en su Centro. El jurado estuvo integrado por Fernando Delgado, Boris Izaguirre, Manuel Rivas, Paola Dominguín y Ana Vargas, y fue unánime a la hora de elegir el primer premio. Lo dicho, una gran satisfacción.


27/1/13

MALOS TIEMPOS

Fotografía tomada de la red.


Se ha puesto duro el cielo. Acero que no abre ni un pasillo al sol. Vas temblando por la acera y sientes que no tienes pies y que en cualquier momento echarás un paso y asentarás el tobillo y se romperá el hueso. Se ha puesto duro el tiempo. Tanteas con cuidado los cuadraditos del suelo y pones la planta del derecho y luego la del izquierdo. Al hacerlo mueves los pequeños cristales de hielo de tus piernas y sientes los pinchazos y el dolor. Avanzas. Mis primos se tocan sus orejas hinchadas y rojas. Lloran en el pasado. Mi prima vuelve con un cesto de mimbre en la cabeza lleno de ropa lavada en el arroyo; lo suelta en el zaguán, corre a la chimenea y pasa sus manos azulonas por las llamas. Llora en el pasado. Cruje la escarcha sobre la hierba del parque. En la fuente, una lágrima se ha congelado. Volvemos a casa.

20/1/13

AIREAR UN SECRETO

Cementerio judío.

 Nada de aquello habría ocurrido si el huracán Pitufo no hubiera entrado en el cementerio. Mariavi, en el DNI María Vicenta, quiso llevarse el secreto de su juventud a la tumba. Y lo consiguió durante unos años. El Pitufo debió conformarse con tirar algunos alcornoques y seguir su camino hasta morir en el mar. En lugar de eso, sacó la puerta de los goznes que chirriaron de espanto, zarandeó y provocó los lamentos de cipreses arrancados de cuajo, se metió por los caminos levantando lápidas y tierra en remolinos que dejaron al descubierto las tablas podridas de los ataúdes más viejos. La serpiente intentó escapar por una galería hasta su cubículo al lado de la calavera del tío Antón donde también se refugiaban un puñado de gusanos. A todos sacó el Pitufo de las entrañas de la tierra. Voló tejas y sopló nichos derribando cajas y bolsas de El Corte Inglés con huesos de difuntos antiguos. El cementerio quedó sembrado de esqueletos enjoyados, con mandíbulas atadas con un pañuelo, vestidos con traje, en pijama, envueltos en sábanas, con y sin harapos, amarillos, blancos, cenicientos. Un desparrame de muertos. Cuando todo se calmó, vinieron los vivos para certificar el sacrilegio del Pitufo, y entonces fue cuando descubrieron el secreto de Mariavi. Dos costillas flotantes de menos y entre las que quedaban, dos prótesis de silicona que aún temblaban del susto, unos hilos de oro debajo de las fosas nasales y unas fundas protegiendo cada diente.

13/1/13

EL ENCUENTRO


Tomada de la red.



En este tiempo que la carnalidad nos concede, tú serás Amapola. Me gustan los campos de amapolas cimbreándose con el aire suave de la primavera. Así nos los presentan siempre, y yo imagino su olor y la textura de sus pétalos entre mis dedos.
No dejo de mirarte. Das un sorbo y no paras de hablar. Otro. Te muerdes el labio inferior. Trago largo. Lo sueltas, húmedo y rojo. Sube desde la hondura de una pasión avivada por el vino, un tictac rápido, golpeteo que acucia a mi lengua. Un mechón de zanahoria te cae y cubre media cara. Desvío la mirada al poso de mi copa. Pero me llega, como melaza, el susurro de tu voz. Cojo la botella y vuelco la nada. Comería esa fresa ahora. La mordería hasta sacarle su jugo y llenarme, y empaparme y mezclarlo con el vino que aún queda retenido en mi boca. Soplas. Tal vez sientas el fuego. Pero si hiero la pulpa sentiré el regusto metálico de tu sangre. Y no quiero. Me debato en dudas que se destilan en el aire dulzón de esta tarde de primavera, cuando al fin te tengo frente a mí. Y yo ando medio loco por coger tu labio de cereza con los dientes y guardarlo dentro de mi cueva húmeda y caliente. Miras el reloj. Ya van dos veces. A la tercera te levantarás, lo sé. Veo tu copa, medio llena, o medio vacía, según se mire. Reprimo el impulso de saciar mi sed. La cojo y te la ofrezco.
     -Bebe- ordeno, o suplico, no sé.
Y obedeces sin sentir. Y mientras lo haces, me miras y entonces veo el brillo de tus ojos marinos, brillo de fiebre, Amapola. Intentas resistir. Levanto el índice y empujo levemente, como un soplo, una caricia, la base de cristal. Sonríes un poco y una lágrima carmesí se desliza por la comisura de tu boca. Cierras los ojos y tragas suave el  néctar con el que te conquisto hoy, día en que salimos de nuestro encierro virtual para tocarnos, para sentirnos, para ser. Como esas personas que ahora entran en el Cyber y se sientan a nuestro lado, sin vernos, sin mirarnos siquiera, como si no fuéramos tú y yo más reales que ellas. Te levantas ahora, y miras hacia la pantalla, sabedora de que, si pasa el tiempo, si no se cumple el acuerdo de este juego de amor, desaparecerás para siempre, los dos nos desintegraremos en miles de puntos luminosos. Y ahora sí. Me levanto contigo y me pego a tu cuerpo de canela porque así lo imaginé y abro tu boca con la fuerza del deseo tanto tiempo retenido. Y durante la brevedad de unos segundos robados al dios Baco en connivencia con Eros, dejamos de ser Loquita de atar y Prisionero, antes de volver a quedar atrapados en el espacio, antes de mirarnos, cómplices, sabedores de que somos criaturas carnales, digan lo que digan los de ahí fuera.

8/1/13

NEGROS POR FUERA, BLANCOS POR DENTRO. GANADOR DEL CERTAMEN DE MICRORRELATOS CONVOCADO POR EL MICROTALLER LA BELLA VARSOVIA





¡Yo sola!, gritó. Un piececito sobre la babucha, el ímpetu de una rodilla en el hueco de la entrepierna, y se sentó en su regazo, muy modosita. ¿Qué traes?, preguntó Él con un hilo de voz. La niña María le entregó la carta mientras, asombrada, le miraba los dos senderos blancos por donde se abrían paso en la negritud, dos lágrimas.








http://www.radiocordoba.es/facebook/Taller_microrelatos.mp3

4/1/13

ESOS CHICOS TAN ESPECIALES

Tomada de la red.


En el almacén del centro, entre pijamas, chandals, batas y cajas con calzado sanitario y deportivo, esperan empaquetados: seis pelotas hechas con los globos rotos del último carnaval; cinco muñecas confeccionadas con faldas, pantalones y jerseys viejos; sesenta tetrabriks de leche, tomate y sopa, transformados en máquinas y vagones de trenes; cien pasadores de pelo, que nacieron de las cápsulas de café, con formas de ositos, nenúfares y caramelos;  cincuenta prendedores y broches, del plástico de botellas, que brotaron de los dedos de educadores y técnicos como flores en primavera; y muchos camiones, coches y casitas que salieron de los cartones de las cajas de embalaje. Los trabajadores cosieron capas con forros de abrigos desechados, recortaron y pegaron cartulinas que acabaron en coronas, y realizaron las barbas con el algodón de enfermería. En Navidad,  reciben en sus tronos a los chicos de ojos rasgados y lenguas torpes. Llevan en sus manos las cartas a los Reyes Magos.

28/12/12

DESAPARECIDOS- Ganador del II Concurso "Pepe Ortuño"

 
Fotografía tomada de la red.
 
Mi fotografía colgaba del cuello de la anciana del pañuelo blanco. Me vio y se cubrió la boca con la mano mientras abría mucho los ojos. Mis papás me lo tenían prohibido, pero el boludo de Ernesto se empeñó en pasar por la plaza. Ella dejó la fila y fue hacia donde parábamos. Tiré de la manga del saco de Ernesto y salimos cagando leches de allí. Cuando llegué a casa, mi vieja me esperaba con el mate. La estuve mirando mientras sorbía. Yo era un muchacho, seguro que me parecía a mi viejo.
 
 
 

27/12/12

ARMARIO

 Laberinto de Microrrelatos.
Saqué el pie del zapato Gorila. Dije que me apretaba y, mientras mi madre buscaba las zapatillas de felpa debajo de la cama,  volví a calzarme con los que llevé en la carroza. Me acerqué al espejo del armario y humedecí el carmín de mis labios con la punta de la lengua, luego giré el cuerpo a un lado y a otro, y el vuelo de la falda me acarició los muslos. Anduve unos pasos con los zapatos de tacón y moví las caderas. Mi madre me miraba. Ordenó que me lo quitara todo. Cada vez me resistía más a desvestirme después de las chirigotas del carnaval, y andar el resto del año disfrazado de chico.

Palabras: Carmín, lengua, tacón, chirigotas, armario.

25/12/12

CARTEL Y POSTAL DE NAVIDAD DE MIS CHICOS


El cartel ganador es de Miguel Ángel Serrano. Y la postal (sí, ya sé que no se ve mucho, pero está ahí), de Iván Sáez del C.O. Barajas (penúltimo Centro donde he recalado)



22/12/12

MIEDO- V CONCURSO DE MICRORRELATOS SOL CULTURAL





  Fotografía de Javier Fernández Gorrionero

El hombre avanza, desdibujado. Un nubarrón de palabras agrias lo acompaña. El llanto hiposo llega, una y otra vez, como boomerang, enroscándose en su oreja. Y conforme camina, revive la sinrazón de la pelea. Un retraso no es para tanto, se dice. Enseguida, como un trallazo, le viene el recuerdo de otro día. Entonces fue él quien estuvo acodado en la ventana, espiando la calle. Pasaban los minutos y temblaba como azogue. Esa noche, la espera dio paso a la desesperación. También discutieron. Como hoy. Y luego vino el quedarse enlazados, cuerpo con cuerpo, durante horas, reconociéndose en cada lunar, en cada arruga, en las cicatrices de la piel, como si acabaran de conocerse.
El hombre avanza. A lo lejos, la tarde se abre a la luz. Saca el teléfono de su bolsillo y marca. Te quiero, dice. Y las palabras soplan los últimos jirones de niebla.

(Inspirado en la fotografía de Javier Fernández Gorrionero, Niebla en Sol)

20/12/12

TIERRA

Fotografía tomada de la red.

 Todo el mundo tiene derecho a un descanso. Hasta tú te tomaste un respiro de un día. Uno también se agota y quiere un alivio. Cuatro mil cuatrocientos setenta millones de años, arriba, abajo, son muchos años girando sin parar. Solo quería detenerme un segundo. ¡Qué digo un segundo, una décima de segundo! Y mira la que se ha liado. Todos desparramados por el cielo. ¡Y esos pobres agarrados a árboles y farolas, qué cara de susto tienen! A ver cómo arreglo yo este entuerto. Porque estoy paralizado, no consigo volver a rotar. Anda, échame una mano, dios, que últimamente te veo muy relajado. Y los humanos ya tienen bastante con aguantar las putadas, sin perdón,  de esta casta de políticos canalla.

18/12/12

PEAJES GANADOR TRIMESTRAL DE WONDERLAND

 
Hacia el minuto 38: 20 h.

Baja la calle sin prisas. Y aun así, llega el primero. Pide un café y lo toma a sorbos cortos. Van llegando. Se sientan a la mesa. Las cartas mugrientas se traban entre los dedos. Partida tras partida, el reloj guillotina los minutos. Hora de cenar, dice uno. Y todos se levantan. ¡Os atan corto vuestras mujeres!, ríe él. Y se queda solo. Pide un chato de vino. Remolonea. Vuelve despacio a casa. En el recibidor se encuentra con su imagen en el espejo. Sube la mano derecha y se acaricia la cara. Como hacía su madre cuando era niño.



Horror en la casa embrujada (Accésit) 

David Figueroa

Camila sabrá lo hace, pero a mí no me parece que entrar en la casa embrujada sea una buena idea. Quiero ir a contarles a sus padres  lo que va a hacer, pero los amigos de Víctor me detienen, ellos también le temen.
Después de un rato jugando al escondite aparece Víctor que, sonriente, se pierde entre su séquito vitoreante. Un momento después sale Camila, con la mirada perdida, caminando lento. La acompaño a casa, en silencio,y, en la puerta, le pregunto qué pasó en la casa embrujada. Conteniendo las lágrimas me susurra al oído, los fantasmas no existen.


 


15/12/12

A DOS MANOS

Tomada de la red.


Entrabas en la sala comenzada la película y elegías tu presa. Admiraba la delicadeza de tu mano derecha deslizándose por la piel ávida de caricias, la agilidad con que sacabas limpiamente la cartera con los dedos de la otra.
     Conmigo te costó algo más de tiempo, empeñada en implicar a tus dos manos en el gesto amoroso. Fracasé.
      Sé de tu disgusto, el billetero es de plástico y sólo contiene esta nota. Pero puedes recuperar el tuyo, aligerado de peso, con toda la documentación, en la papelera que hay a la entrada de nuestro cine que, estoy segura, seguirás frecuentando.

11/12/12

CRIATURAS (Ganador de la semana de Wonderland)

Apoyaba la espalda en el quicio de la puerta, sombrero calado, tinto en mano y cigarrillo colgando del labio inferior. Miraba, socarrón y lascivo, a las mujeres que pasaban. En cuanto veía a Justina, carnal y coloradota, lanzaba un ¡guapa!, adelantando la cabeza, sin pasar nunca la línea que separaba la sombra de la luz del sol. Ella agachaba la cabeza y apretaba el paso. Nadie comprendió lo de la boda. Dicen que ella está cada día más pálida y delgada. Dicen de ese cuello hasta la barbilla. Dicen que la noche. Dicen que él se transforma. ¡Dicen tantas cosas!
 
Hacia el minuto 44: 21


10/12/12

DESAHUCIO EXPRÉS

Dibujo tomado de la red.



Vecinos blogueros, se me ocurre que podíamos hacer unos relatitos navideños con el lema "los desterrados,  los desheredados". ¿Os apuntáis?


¿Y qué he  hecho yo para merecer esto? Me conformaba con un poco de paja, ¡heno, no por Dios,  todo un lujo!, y algo de agua. Dormía echada en el suelo. Ni un rebuzno durante la noche. ¡Y el calorcito que daba mi aliento! Entonces va el papa ese y me destierra. A los dos. El Portal era mío y tuyo. Y bien que le dimos cuartelillo a la Mari, el Jose  y el Jesusín. Y heme aquí, perdiendo los dientes con la tiritera. Me queda nada para despedirme de este mundo cruel. Porque ya me dirás tú cómo voy a comer sin dientes. Aun más, ¿qué voy a sacar de este montón de nieve sin límite en el horizonte? No, ya, que a lo mejor escarbando encuentro una brizna de hierba. Pero con este baile de San Vito no puedo cavar en un sitio fijo con las pezuñas. Estoy en el zarzo. Pero tú aún conservas las carnes. No me mires así, acuérdate de lo de los Andes. Cuestión de supervivencia.

7/12/12

EL ARÁNDANO Y LA ESPOLETA

Tomada de la red.

Cuando me enteré de que el Ejército hacía prácticas en el terreno lindante al nuestro, tuve el presentimiento de que algo malo ocurriría. Por eso, al escuchar las explosiones, corrí por el camino que bordeaba el pueblo y atroché por un campo lleno de zarzas. Apenas sentía los enganchones y arañazos. Más grande era la desazón que me causaba saber que mi hijo Pedro estaba en el huerto.
      No quería ni pensar, que la suerte negra que me acompañaba desde hacía  tiempo, hubiera  llamado de nuevo a mi puerta. Ya tenía yo bastante con la pérdida de mi hermano Perico, de quien tomé el nombre para mi hijo, y la de mi marido, tan cerca que aún podía verlo salir la última vez con el carburo en la mano y el casco con su bombilla; que una cosa era perder padres, marido, incluso al hermano, y otra quedarse sin hijo.
     Desde lejos divisé la mata cimbreándose. Respiré aliviada y seguí avanzando hacia el arándano. Cuando estaba muy cerca,  vi aquella cosa extraña, como una raíz que hubiera llevado la contraria y echado para arriba en lugar de hundirse en la tierra, que es lo suyo,  y se me aflojaron las piernas. “Que no te muevas”, le pedí. Él siguió arrancando arándanos y echándoselos a la boca. “Mira lo que tienes ahí pegado. Que no te muevas”, repetí, y él dio unos pasos hacia aquel artefacto, uno de esos que explotan y que, por razones que entonces no entendí, no había estallado. Entonces le tiré una piedra con la intención de alejarlo, tropezó y se tambaleó hacia delante. Y cuando ya lo veía caer sobre aquella cosa maldita, se echó hacia un lado y rodó hasta mis pies.
     No voy a decir que estuviera bien recibirlo con un tortazo pero me salió así. Luego le di un abrazo y lo estuve mirando por todos lados como temiendo que le faltara algo.
     Dijeron que aquella bomba no estalló por un fallo de la espoleta. Vinieron los del Ejército a mirarla y remirarla, pero no la tocaron. Y ahí sigue, como un hijo de puta del arándano, los dos solos en mitad del huerto. Dicen que no hay peligro, eso dicen los de uniforme, pero yo, por si acaso, he echado la llave de mi casa con mi Pedro dentro, que si ya es duro perder a los padres, al hermano y al marido, no quiero saber cómo se puede vivir después de enterrar a un hijo.

5/12/12

SETAS

Tomada de la red.


Desde que papá está en el paro, en casa dependen del rarito de la familia. Así me llamaban delante de los vecinos. Y ellos cuchicheaban, a sus espaldas, que yo era tonto de capirote. Todo porque prefiero la soledad, a los partidos de fútbol y las barbacoas en el jardín. Ahora yo traigo el sustento, no en vano me gustan los libros. No en balde me documenté bien sobre micología. Recojo russulas y las vendo por el barrio. De vez en cuando, pienso en meter una amanita phalloides en el lote, solo por ver si son tan listos como decían.

29/11/12

SEQUÍA

Fotografía tomada de la red.


Cuando los cangilones de la noria salieron sin agua, mi padre miró desesperado los tomates, aún verdes en las ramas. Años sin lluvia habían secado los veneros y abierto la tierra en heridas profundas por las que corrían los lagartos.
     Mamá restregaba la ropa en la tabla de lavar, dentro de un barreño, con jabón y agua del pozo, tan gorda que parecía leche cortada. Yo jugaba a que unas plumas de gallo, flotando en una cubeta de aluminio, eran personajes de “El Jabato” en una aventura en el Amazonas. Mi padre entró alterado en el patio y se puso a sacar agua del pozo. Iba a la huerta con los cántaros llenos y volvía con ellos vacíos. Así hasta que salió la zapatilla podrida, la botella de vino que puso a enfriar con una soga atada al gollete, y la muñeca rota que tiré en una de mis rabietas. Entonces sacó a mi Jabato y a mi Goliath de la cubeta y se la llevó también a la huerta.  Prohibido jugar con agua.

27/11/12

PREMONICIÓN- GANADOR DE LA SEMANA DE WONDERLAND


“Semana de lluvias” le dice el abuelo a la abuela mientras se soba la rodilla izquierda. Y llueve a cántaros. “La Justa tendrá gemelos”, asegura, rascándose ambos brazos. Y hay doble bautizo. “Al Pedro le ronda la muerte”, vaticina con una mano en el pecho. Y al poco las campanas tocan a difunto. Hace días que el abuelo no sale de casa para echar con los amigos la partida de cartas. Se sienta al lado de la abuela, en el corredor, entre las macetas. Ella hace ganchillo y él se acaricia el lado corazón sin dejar de mirarla de reojo.
 Hacia el minuto 49

26/11/12

COMUNICACIÓN PERDIDA

Fotografía tomada de la red.

Conocíamos aquel medio primitivo de transporte, pero nada sabíamos de aquellos puntos en relieve sobre los pulsadores de las puertas. Dejé las excavaciones y volví a casa.  Proyecté la figura, pero la Computadora Central no consiguió ninguna información del análisis de los objetos encontrados después del Gran Incendio. Estaba cansado. Tomé mi ración de proteínas y me coloqué en posición horizontal. Antes de cerrar los ojos, perdí las imágenes varias veces, tendría que hacer una visita a la Fábrica de la Visión: el chip estaba fallando.

22/11/12

ÁNGEL

Fotografía tomada de la red.

La mañana de su último día, Ángel dormitaba en su silla de ruedas. De vez en cuando, suspiraba. De vez en cuando, un largo hilo de baba pendía de su boca torcida. De vez en cuando abría los ojos, tosía, levantaba una mano para captar mi atención.
     - ¿Qué quieres Ángel?
     Me agarraba la muñeca y tocaba mi reloj. "Las doce", le decía. Y unas lágrimas sin llanto caían sobre su pijama.
     - ¿Qué te pasa?, ¿te duele?
     Y él negaba con la cabeza señalando el televisor. A las ocho de la tarde daban un partido. Jugaba su equipo. Pero aún era de mañana y había un programa de manualidades. Presté atención. "Para mis chicos", pensé. Mientras, Ángel volvió a cerrar los ojos.
     Cuando me fui a las tres, llevaba en mi cabeza unas cuantas ideas para mi próximo trabajo. Atrás quedó Ángel, atrás su último esfuerzo por conseguir unas horas más de vida.


19/11/12

II CONCURSO LITERARIO "CUENTOS CORTOS DEL 1 DE MAYO"

http://sombrasenllamas.blogspot.com.es/


Esta mañana me han comunicado que mi relato "Botón de muestra" ha ganado, junto con otros nueve, el Concurso Literario "Cuentos cortos del 1 de mayo". El premio: Diploma y la edición de los diez mejores y quince ejemplares de la antología. Contenta, estoy.

javascript:abrir('noticia.asp?idnoticia=20089','scrollbars=yes,height=400,width=450');

17/11/12

GRAN GALA DE SUICIDIOS ELEGANTES, NO APTA PARA CARDIACOS

Yo que tú, me lo pensaría. Pero si,  llevado por la sed de una buena cerveza aderezada con una pizca de morbo, decides asistir al evento, te aconsejo casco, por si las caídas de cuerpos, y un catador, por si los venenos en los caldos. Avisado quedas.

15/11/12

MAFIA

Fotografía tomada de la red.


Si no por mí, hazlo por ellos. Anda, tómate esto, no te dolerá, te lo prometo, le dice. Y le ofrece las pastillas y el vaso de agua. Él mira el cuerpo enflaquecido de sus hermanos, las costras, los ojos de hambre. En unos días estás en la calle, en esa esquina tan buena que te reservamos. Una mina, ya lo verás, enseguida llenarás el plato de monedas y podrás irte a descansar, insiste ella. El niño traga las píldoras. Dos segundos antes de meter la mano en la prensadora, se pregunta si de verdad aquella mujer será su madre.

13/11/12

BLOG EN HUELGA

tomalaplaza.net

11/11/12

DENUNCIA, DENUNCIA, DENUNCIA.


Tomalaplaza.com


 Os dejo el enlace del blog de Juan donde ha colgado un post sobre el tema lacerante de los desahucios. No tiene desperdicio.




http://aceroyhumo.blogspot.com.es/2012/11/basta-ya-ni-un-desahucio-mas-y.html

9/11/12

HAMBRUNA

Tomada de la red.


Ah, no, esta vez no caeré en la trampa. Que sí, mujer, que debo resolver el conflicto. Pero primero me tomo la sopa, después los boquerones y para acabar el yogur con bífidus, que para eso soy ahora el cabeza de familia. No me tires del brazo que no pienso moverme de la silla. En vano gritas. Con los auriculares puestos sólo oigo navajazo, sangre y otras palabras sueltas. Quieres provocar mi alarma, que deje mi cena sobre la mesa para que esos dos harapientos de tus hijos pongan fin a la representación, mientras los otros cuatro se la zampan. Anda, prepárame el traje de domador y el látigo de los carnavales. En cuanto dé la última cucharada, intervengo. ¿Y ahora qué haces? ¿Adónde vas con el cuchillo? Ya me advirtió mi madre: José, no te mezcles con muertos de hambre que te darán un disgusto.