6/3/13

EL CAZADOR

Hoy ha muerto Lucas, el gato boxeador. Va por él, por todo lo que nos ha dado.


Hay un momento en el que las colinas se tragan el sol y el aire hiere con su luz espesa. Y justo cuando la tarde está más prieta que nunca, tanto que casi me impide respirar, Lucas suelta un gruñido y salta al muro que toca la parra y allí se queda, al acecho, vigilando la salamanquesa que se ha escondido entre las tejas del lavadero. Se estira en el cemento y yo sigo atenta al cambio del violeta al azul del cielo, espiando las primeras estrellas. Entonces suenan las patas en una carrera corta, golpean la cal del muro, que brilla con la primera luna, y luego viene él con la salamanquesa entre las fauces y la deja cerca de la orza. Se queda un momento quieta y después inicia un movimiento rápido hacia la pared que Lucas aborta de un zarpazo que la devuelve malherida al suelo. Él se tumba al lado y la observa unos segundos, luego se levanta, la coge con la boca, la traslada cerca del pozo y la suelta. La salamanquesa se arrastra unos centímetros. Lucas se echa encima, mira  la sombra de otro felino sobre el tejado, se levanta, golpea el cuerpo con las patas a un lado y a otro, confirmando su muerte, y luego la abandona. Si hubiera sido pequeñita se la habría comido. Me quedo inmóvil, esperando a que un poco de aire mueva las hojas de la parra. Desvío la mirada hacia los guiños de un avión y los puntos blancos estrellándose en la lejanía, pero vuelve a la masa aquietada sobre el cemento. Del otro lado del muro, llega el entrechocar de los platos y el rumor de voces que irán subiendo hasta gritarse órdenes mientras la noche se llena de olor a pimientos fritos. Me levanto, cojo la pala de un rojo descolorido por muchos soles y levanto el cuerpo destrozado de la salamanquesa. La dejo a un lado, hago un agujero, la echo dentro y mientras la cubro de tierra, el cazador viene silencioso, se levanta sobre las patas traseras y asoma su  hocico.

25 comentarios:

Susana Camps dijo...

Un bonito homenaje, Lola. Consigues transmitirnos su vigor, su estampa, y el vacío que deja. Un perfil fugaz como el ocaso del relato.
Abrazos

Laura dijo...

Precioso homenaje a Lucas. Me ha enganchado desde el inicio, desde que las colinas engullían el sol.

El amor por las mascotas es tan grande que es difícil que cuando nos abandonan no sepamos transmitir todo lo bueno que compartimos con ellas, en tu caso ¡ha salido redondo!. un beso fuerte para tí, Lola.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Tal cual lo dice Susana, Lola, es un homenaje hermoso. ¡Cuánto duele cuando estos compañeros nos dejan!

Un abrazo,

Lola Sanabria dijo...

La fugacidad de la vida, Susana. Siempre queremos más.

Nos dan mucho, sí. Y se nota el vacío.

Así es, Pedro.

Triple de besos.

Juan Leante dijo...

Te confieso que este texto me desconcierta por que más allá de la exactitud de la descripción de Lucas-cazador (común a todos los felinos), para mí lo más resaltable de este personaje fue su convivencia con nosotros, el sentir a esta criatura como otro miembro más de la familia y con el que vehiculamos mucho cariño.
Con todo esto no cuestiono el aprecio que también le tenías, es solo que me sorprende la forma que cada uno tenemos de expresarnos.

No puedo hacerme a la idea de circular por la casa y no verle.
Besos.

Maite dijo...

Precioso, Lola, allá donde esté estará bailando en el ring de los gatos, jugando a destejer las nubes.

Salvador León Menguiano dijo...

Lucas acaba de entrar al paraíso de tus recuerdos.Como tantas cosas entrañables que nos acompañan toda la vida.Seguro que soñarás con él acechando la cal de la pared de la calle Nueva y nunca morirá del todo para vosotros.Un saludo. Ánimo y sigue escribiendo así de bien.

Lola Sanabria dijo...

Y pintándolas de colores, Maite.

Precioso comentario, Salvador. En la calle Nueva, cuando era niña, siempre se escuchaban los maullidos de los gatos.

Doble de abrazos.

CDG dijo...

Bravo, Lola.
Todo es breve, siempre.

Lola Sanabria dijo...

Juan, para mí lo más importante, y a resaltar de Lucas, es precisamente su condición de felino.

Abrazos muy sentidos.

AGUS dijo...

Retrato fehaciente de la conducta felina, animal, salvaje y, sin embargo, tan noble. Creo que el recuerdo es mejor así, desde la perspectiva que define su esencia. Abrazos, besos.

Lola Sanabria dijo...

Sí, Carlos, la brevedad es nuestra esencia.

Así era él, así cazaba en el patio de la casa del pueblo, Agus.

Doble de abrazos.

Salvador León Menguiano dijo...

En la calle Nueva, cuando eras niña y yo un renacuajo, ibas a la escuela con mi hermana mayor Asunción.

Lola Sanabria dijo...

¡No ha llovido desde entonces!

Un placer tenerte por aquí, Salvador.

Par de abrazos.

Salvador León dijo...

El placer es mío por el regalo que nos haces con tus maravillosos relatos Lola. Un abrazo mío y otro de mi hermana Asun.

Salvador León dijo...

El placer es mío,por poder disfrutar de tus maravillos relatos.Y por haberme transportado fugazmente a recuerdos de mi infancia Lola. Un abrazo y otro de mi hermana Asun.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Un homenaje precioso que además he ido visualizadon mientras leía.
Vendré más veces a disfrutar de tus letras.
Besicos muchos.

Lola Sanabria dijo...

Espero que te quedes por aquí, Salvador. Dale un par de besos a tu hermana.

Me alegro de que te haya gustado, Casa. Ven siempre que quieras.

Doble de abrazos.

Rosa dijo...

Lola, perder lo que amamos duele, siempre duele. Pero no se van del todo, se agazapan en nuestros recuerdos y desde allí salen a nuestro encuentro cuando menos lo esperamos. Hermoso homenaje.

Besos desde el aire

Cora Christie dijo...
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Cora Christie dijo...

Me uno al homenaje a tu mascota cazadora, Lucas, protagonista de momentos como el que filmas, mientras tu le observas y sesteas, y él, a cambio, te brinda la captura y muerte de esa salamanquesa desprevenida.

un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Esa caza protagonizada por Lucas, tiene para mí un gran valor. Gracias querida Cora.

Abrazos triples.

Araceli Esteves dijo...

Una vez leí que los gatos son el resumen de la noche. Pues eso. Un abrazo.

Miguelángel Flores dijo...

Qué homenaje más lindo para un gatito que ha sido parte de la familia. Yo tengo a Mya y tiene ya quince años, y el día que falte...

Un abrazo, Lola,

Lola Sanabria dijo...

Bonita forma de verlos, Araceli.

Se les echa mucho de menos, Miguel Ángel.

Doble de abrazos.