22/12/12

MIEDO- V CONCURSO DE MICRORRELATOS SOL CULTURAL





  Fotografía de Javier Fernández Gorrionero

El hombre avanza, desdibujado. Un nubarrón de palabras agrias lo acompaña. El llanto hiposo llega, una y otra vez, como boomerang, enroscándose en su oreja. Y conforme camina, revive la sinrazón de la pelea. Un retraso no es para tanto, se dice. Enseguida, como un trallazo, le viene el recuerdo de otro día. Entonces fue él quien estuvo acodado en la ventana, espiando la calle. Pasaban los minutos y temblaba como azogue. Esa noche, la espera dio paso a la desesperación. También discutieron. Como hoy. Y luego vino el quedarse enlazados, cuerpo con cuerpo, durante horas, reconociéndose en cada lunar, en cada arruga, en las cicatrices de la piel, como si acabaran de conocerse.
El hombre avanza. A lo lejos, la tarde se abre a la luz. Saca el teléfono de su bolsillo y marca. Te quiero, dice. Y las palabras soplan los últimos jirones de niebla.

(Inspirado en la fotografía de Javier Fernández Gorrionero, Niebla en Sol)

14 comentarios:

Juan Leante dijo...

Ya lo dice el refrán: quien espera desespera. En su versión más extrema estamos los que desesperamos desde cinco minutos antes de que de la hora.
Es un magnífico relato que invita a la reflexión.
Besos.

Patricia Nasello dijo...

Qué precioso micro, Lola.
Es un deleite ver cómo el amor susurrado disipa "los últimos jirones de niebla".

Gracias por la suavidad de la ternura en días tan afilados.

Fuerte abrazo

Lola Sanabria dijo...

Lo mejor es distraer la espera leyendo, o escribiendo, o... Porque si no, te acabas comiendo el codo, Juan, ya sabes.

La reflexión y el amor siempre gana, Patricia.

Doble de besos.

CDG dijo...

Pues te ha inspirado muy bien esa niebla.
Nos haces pensar.
Un beso.

Cora Christie dijo...

Mi fantasía me dice, Lola, que el personaje que camina "enneblinado" por la borrasca de esa espera, no ha llegado en este caso a la desesperación. Esa que muerde durante horas mitad corazón mitad sesera, presintiendo SIEMPRE lo peor.

Me alegro por el y que encuentre la solución para su salida del sol particular, la llamada y la palabra mágica. Lo otro es un sinvivir.

Besos desde el pararrayos.

Lola Sanabria dijo...

La niebla no deja ver a veces, Carlos, esperamos la luz para que nos ilumine la sesera.

Bueno, querida Cora, yo creo que él va caminando y que no está en espera en ese momento, pero sí recuerda anteriores desesperaciones.


Abrazos duados.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Con este micro confirmas que se puede hablar del amor de tantas formas tan distintas y tan bien hecho, Lola. Triste en la medida de lo que sufren los personajes para darse cuenta de lo immportante.

Un pieza con fuerte perfume de la marca Sanabria. Esplendido, sin duda.

Un abrazo,

AGUS dijo...

Espléndidas las dos líneas temporales que confluyen en la historia del personaje y que modulan el texto. La última frase - made in Lola - es brutal.

Abrazos, besos.

Laura dijo...

Es uno de los micros que más me ha gustado de los últimos que voy leyéndote. Tiene ese aire de niebla, de azogue por dentro, de desesperación interna, de muchas de las cosas que suceden cuando dos personas se aman pero discuten en cada intervalo de "espera".

Me gusta Lola y aprovecho para desearte una Feliz Navidad. Si tienes invitados y no tienes donde colocar sus nombres ¡imprímete mi postal! ¡es un regalo!.

Besos para tí y para toda tu familia, hoy de mazapán, claro.

Lola Sanabria dijo...

Me gustó lo del perfume Sanabria, Pedro.

Ojo de lince Agus, habla de nuevo.


Me alegra que te guste, Laura. Ya pasé por tu casa y vi tus maravillosas postales, ¡las dos eh!

Abrazos fuertes, fuertes, para un nuevo año que deshaga los entuertos del que se va.

ernesto ortega garrido dijo...

Con la niebla todo esta un poco borroso, pero a veces la luz del sol nos ciega. Muy bien llevado todo el microrrelato hacía ese final. Muy bueno, Lola.

Lola Sanabria dijo...

Ni tanto ni tan calvo, que dice el refrán, Ern.

Abrazos soleados.

Elysa dijo...

Me gusta el ambiente que impregna tu micro y lo que más me gusta es ese final tan rotundo, esas palabras que soplan los últimos jirones de niebla.

Besitos

Lola Sanabria dijo...

Buen soplo el tuyo, Elysa, al recibirlo.

Abrazos muy sólidos