2/3/13

CONFUSIÓN

Fotografía tomada de la red.


Mi madre pasa la mayor parte de su tiempo plantando petunias, podando rosales y arrancando la cicuta que crece por todas partes en el jardín de casa y que mete dentro de unos tarros para llevarlos más tarde al laboratorio. 
     Me doy cuenta de que se hace mayor porque ha comenzado a perder cosas que siempre acaban apareciendo entre las coles y el apio del frigorífico. Allí fue a parar el salero, el billetero que echó en falta al ir a hacer la compra y el móvil que localizamos por La marcha turca que sonó cuando marcamos el número. Pero  ella no acepta lo que le ocurre y culpa a mi padre y a mí de sus despistes. Por eso no quiere ayuda y se empeña en seguir haciendo guisos como el que estamos a punto de comer hoy. Huele bien y tiene muy buena pinta, con sus hojitas de perejil y todo.

19 comentarios:

Elena Casero en Veges tú dijo...

ay, qué lástima. Que realidad más real, Lola. Me ha recordado a mi madre.

Mira lo que contiene ese guiso, aparte del perejil.

Muchos besos

Lola Sanabria dijo...

Ese perejil tiene mucho alimento, Elena. Lo dijo la madre.

Abrazos sin toxicidad.

Juan Leante dijo...

Que pillina la María. Lo que hay que hacer para matar el gusanillo de la vida que nos están dando.
Besos.

Rosa dijo...

Dichoso señor alemán que nos esconde las cosas...Yo no comería jejeje, por precaución, más que nada.

Besos desde el aire

AGUS dijo...

Una de esas historias que se dan la vuelta y te dejan una sonrisa amarga. Técnica, precisión y emoción.

Abrazos, besos.

Lola Sanabria dijo...

¿Arsénico por compasión, Juan?

A lo mejor está bueno y todo, Rosa.

Como en el circo, Agus, la emoción está en el doble salto mortal. O no.

Triple de besos.

PONFIEL PONFIEL dijo...

Con estas palabras transciendes a la realidad.
Es que eres tremenda, clara y concisa.
Me encanta como dices las cosas.

Un abrazo

Mei Morán dijo...

Ay, esos guisos...! Es un tanto tragicómico.
Un saludo

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Coincido con Agus en su apreciación, Lola. Un micro que me lleva de la pena a la maldad.

Un abrazo,

Miguelángel Flores dijo...

Es una descripción de lo más real de ese diablo bastardo que se lo lleva todo. Ay, qué miedo esas hojitas verdes...

Un abrazo, Lola.

Lola Sanabria dijo...

La vida es tragicómica, Mei.

La maldad convive con la bondad, Pedro.

Doble de abrazos.

David Moreno (No Comments) dijo...

Pues a comer sea dicho, jajaja
Me quedo con el sabor tragicómico de la vida y muchos de sus aspectos.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Lola Sanabria dijo...

Pero le dan sabor al guiso, Miguel Ángel.

Encantada me quedo yo, Ponfiel, con tu comentario.

Yo también me quedo con ese sabor, Indio. La sal de la vida.

Abrazos a repartir.

Ximens dijo...

Es que como la comida de una madre no hay nada, mueres por ella. Buen trabajo, Lola.

Lola Sanabria dijo...

Ya lo creo que mueres por ella, Ximens.

Besos dobles.

Susana Camps dijo...

Qué bien dejada la palabra cicuta al principio del relato, Lola... ¡y esa sensación de que la familia se lo tendrá que comer, casi por honor!
Besos sonrientes

Lola Sanabria dijo...

La familia está para cerrar filas, Susana, aunque al final quede la brecha abierta.

Par de abrazos.

Cora Christie dijo...

Puede que hoy tenga un mal día a la hora de interpretar, pero se me pasa por esta cabeza mía que lo que lleva mal esa madre no es la confusión cerebral sino la familia.

Y al parecer, me temo que va a solucionar su problema a base de un perejil que se me antoja con un cierto aroma a cicuta.

Que irreverente, divertido y malvado me resulta este "confusión" de relato tan tuyo, leído por mí un día después del ponderado 8 de marzo.

Besos confusos

Lola Sanabria dijo...

Muy aguda estás tú hoy, querida Cora. Puede que tengas toda la razón para tu visión del relato.

Abrazos a mogollón.