31/5/11

LA TORMENTA EN UN VASO


Estoy contenta. Muy contenta. Porque he ganado el concurso, sí. Pero también porque está Manu Espada como finalista, a quien conozco desde hace tiempo y he visto crecer como escritor. Y porque el jurado es de lujo.

AVENTURERO
Superó la tormenta, el ataque del barco pirata y la cuarentena. Cuando estaba a punto de atracar en el puerto, su madre lo llamó para la cena.

29/5/11

NUEVA PROPUESTA

fotografía cogida de la red


En un comentario en Facebook de "El Planeta de los libros" sobre el aluvión de libros en la biblioteca de los acampados en Sol, informé de que habíamos llevado microrrelatos. Hoy encuentro este comentario: "Si fuera posible que nos los enviarais también al programa... :-)". Los tengo todos en una carpeta. ¿Los envío? Contestadme, blogueromicrorrelatistas.

P.D.Para quien no lo sepa, "El Planeta de los libros" es un programa de Radio Círculo conducido por la periodista Nieves Martín.


27/5/11

MISIÓN CUMPLIDA

ENTREGA DE RELATOS Y PASEO POR EL CAMPAMENTO.
Queridos blogueros, esta tarde, mi compañero y yo hemos hecho la entrega de nuestros escritos en la biblioteca de la acampada de Sol.
La chica que los ha recibido nos ha dicho que están pensando en hacer un festival con lectura de textos y que, si prospera, se pondría en contacto a través de cualquiera de los blogs cuya dirección iba incluida con cada microrrelato, así que si os escribe a alguno, comunicadlo al resto.

Besos como lluvia de pétalos de rosas para todos.



Entrega de los relatos en la biblioteca.

















¡BASTA!

Tomado de la red

Esta es mi contribución para llevar a los acampados. No seáis demasiado duros que yo también he tenido poco tiempo.

Aquellos seres minúsculos vivían bien en su poblado. El día era trabajo. El día era diversión. El día era un sinfín de posibilidades que les alegraban la vida. Y entonces, caído del cielo, llegó él. Un bebé llorón e insaciable. Sensibles y acostumbrados a dar porque el otro lo necesita, los habitantes decidieron que debían criarlo. Comenzaron a trabajar más, a vivir menos, a agotarse en un continuo ir y venir para alimentar a aquel ser extraño que no paraba de crecer y crecer hasta tocar el cielo de donde había venido. Acabó con la comida almacenada. Y tanta comida le dio una sed sin límites que dejó seco el cauce del río, como una herida abierta al sol. No llovía. No había cosechas. Los seres minúsculos agotaron toda su buena fe cuando el enorme crío les pidió que fueran a otros poblados y los saquearan para él.
Primero fue el más decidido. Escaló por su pierna y se tumbó en su enorme tripa. Uno tras otro, lo siguieron hasta la cima donde almacenaba todo lo que se había quedado el gran glotón. Y fueron montaña. Y presionaron su barriga. Y de la boca del gigante brotó como un surtidor toda el agua que necesitaban para que el río volviera a ser río. El ser extraño lloró, suplicó, amenazó, pero nadie le hizo caso. “Si quieres comer, trabaja”, le decían cuando pedía dos docenas de bollos. “Si quieres beber, cava pozos”, le conminaban cada vez que exigía agua. Pero él no estaba dispuesto a mover un dedo, así que fue encogiendo más y más hasta acabar en un pequeño ser arrugado y gritón al que nadie hacía caso.
Una mañana desapareció. Nadie lo echó en falta.

25/5/11

PROPUESTA


Se me ha ocurrido que podríamos hacer microrrelatos relacionados con el Movimiento 15-M., que recojan de alguna manera el espíritu de rebeldía que lo alimenta. Sería la aportación de los blogueros relatistas.
Mi propuesta es colgar cada uno en su blog su microrrelato firmado con su nombre real o el que utilice en el blog y dejar el link aquí para que pueda imprimirlo. Me comprometo a llevarlos a la Plataforma de Sol el viernes. Así que tendríamos que poner las neuronas a funcionar ya y colgarlo no más tarde de mañana a última hora de la noche.
Si estáis de acuerdo contestad con un sí, aquí mismo.

22/5/11

EL ENCUENTRO



Nada más cruzar la puerta, lo noté cerca. Miré a mi alrededor pero todos tenían la sonrisa pintada y las orejas puestas en lo que decía el microrrelatista del momento. Apagué el móvil y se oyó. Nadie pareció darse cuenta de ese detalle. Me concentré en las lecturas que iban cayendo como uvas vendimiadas, o sea como un vino de reserva. Y entonces volvió a atacarme, muy cerca del oído derecho, como si se riera de algo. Levanté la mano y me di un tortazo que, claro, dado el estado de ensimismamiento del personal reunido, ni cuenta se dio nadie. Me tragué una lagrimilla tonta que quería desbordarse por el lagrimal. Después lo noté arriba, entre los pelos, como escarbando el muy cabrito. Hice como si me rascara la cabeza y cesó el cosquilleo impertinente. Me centré en el espectáculo. Micros y más micros con diferentes texturas, colores y sabores. Entonces se puso a jugar con el vello de mi antebrazo. ¿Qué voy a hacer contigo, maldito?, le dije en un susurro masticado. Y entonces escuché mi nombre y supe que mi hora había llegado. Leí y le dejé hacer, que ya estaba harta de esquivar lo inevitable. ¡Sáciate!, le lancé, despectiva. Y ya lo creo que se sació. Me dejó el brazo a caldo. Leí y me quedé en otro sitio para tener una panorámica de todos los microrrelatistas y, sobre todo, de él que zumbaba a su libre albedrío sin que nadie, tan embobados estaban, tan embobados estabais, se diera cuenta. Se puso morado y ni un quítate de aquí, bicho. Lo vi salir surcando el aire con el abdomen hinchado. ¡A ver si revientas en pleno vuelo!, le espeté con el pensamiento más criminal que nunca tuve. Pero, a pesar de la carga, siguió su camino y desapareció de mi vista.
Cuando acabó la lectura y nos fuimos de cañas, pude comprobar las marcas que había dejado en manos, narices, brazos y piernas. Pero allí nadie se enteraba de nada. Todos tan felices. Pues que sepáis blogueros microrrelatistas, que anda suelto un mosquito con la barriga llena de gotitas de vuestra, nuestra sangre, en una suerte de mestizaje que vete tú a saber qué alteraciones genéticas en esto de escribir puede acabar trayéndonos. ¡Avisados quedáis!

19/5/11

FIRMA DE AUTORIZACIÓN



Pinchad y firmad.
¡Por una democracia real, ya!

15/5/11

¡DEMOCRACIA REAL, YA!

fotografía cogida de la red
"Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos".

Martin Luther King



TERROR NOCTURNO ( Ganador del I Premio de microrrelatos "Pepe Ortuño")

Imagen tomada de la red
Cambió la cerradura de la puerta. Consiguió una orden judicial de alejamiento. Pero todas las noches, entra en sus sueños.

10/5/11

FINALISTA "CUENTA 140"


Comenzó matando ratas en el vertedero. Una cosa llevó a la otra y acabó disparando el revólver a quemarropa entre los banqueros.

7/5/11

"PRIORIDADES", EN EL LIBRO. (Relato leído en La Ventana de Verano)

PRIORIDADES.
Quedamos en La Corredera al anochecer. Necesitaba hablar con Gonzalo. Él dijo que también, por teléfono. Llegué cuando el cielo cambiaba al azulón y, junto a la media luna, brotaban los primeros puntos luminosos. Nada más sentarnos a la mesa, me contó que Elena lo había echado de casa, así, por las buenas, sin más aviso que el silencio profundo de los últimos tiempos. Ignoró a la camarera. Tuve que pedir yo: salmorejo y cazón adobado. Y él siguió lamentándose de su soledad, en el cuarto de una pensión de mala muerte. No me dejaba meter baza. Me removí en la silla. Distraje mi atención en la paloma que picoteaba una patata. Entonces una serpiente de dolor barrió el suelo, subió y me golpeó de lleno en el pecho. Miré a Gonzalo. Sollozaba. Se me antojó un Boabdil con barba de días y la camisa arrugada. Puse mi mano derecha sobre su antebrazo y fui desgranando palabras de consuelo, de esperanza. A mí acababan de despedirme del trabajo, pero tenía a María Luisa.

6/5/11

AMADÍSIMO ESPOSO (Finalista del concurso de abogados del mes de marzo)



Querido Curro:

No creas que se apagó la hoguera de mi amor por ti. Pero comprenderás que no vaya a verte. Faltó poco para que me estrangularas en la última visita. ¿Y qué hice yo para merecer esto? Nunca me metí en tus cosas, aunque tú te desgañitaras gritando en el juicio que era la instigadora de tus manejos, la responsable del pleito que te ha llevado ahí. No, Curro, no, yo me conformaba con el menú diario de acelgas y pescadilla. Otra cosa es que me quejara de tu exiguo sueldo de concejal y te hiciera notar que en el Ayuntamiento todos intercambiaban comisiones y favores. Y ahora me has dejado con una mano delante y otra detrás. Tú envíame la clave para entrar en tus cuentas y tener dinero para gastos, y prometo sacarte de la cárcel. Hazlo a través del abogado que es de confianza.

Tu Piluca.

2/5/11

LA ESPIRAL

Entraba en el instituto con su falda gris tableada, las medias y la camisa blancas, los mocasines negros, el pelo recogido en una coleta y la piel de nácar. Cuando sonaba el timbre, se encerraba en los servicios y cambiaba el uniforme por vaqueros rotos de cinturilla en la cadera, camiseta que dejaba al aire el ombligo perforado por la espiral de plata y botas de tacón alto. Salía con la cara morena de maquillaje, dos rosas en las mejillas y un corazón de sangre en los labios. Alcanzaba la puerta con la cabeza gacha, ocultando la identidad a la mirada de algunos profesores rezagados, llegaba a las afueras y allí se quedaba con la espalda pegada a una farola. Paraba un coche. Ella se acercaba a la ventanilla, el conductor bajaba el cristal, hablaban. A veces subía y otras dejaba sobre el metal la humedad de una mano pequeña que iba desapareciendo conforme se alejaba.

29/4/11

MORDIDA

Cuando las escaleras mecánicas se detuvieron, sintió la presión en la puntera de la bota. Miró hacia abajo y vio el mordisco de los dientes de acero. Su hija le preguntó qué pasaba. “No te muevas”. Intentó darle a la voz un tono de tranquilidad que no sentía. Necesitaba desabrochar la hebilla y bajar la cremallera cuanto antes, pero no soltaba la mano de la niña. Encogió los dedos del pie. En cualquier momento, la electricidad pondría en marcha la escalera y la ranura se tragaría el peldaño. A no ser que el bocado fuera tan grande que no pudiera con él. Entonces se quedaría parada con el botín entre sus fauces. No sabía cómo hacerlo. Sudaba. Se agachó, obligando a la hija a bajarse, y con los dedos de la mano derecha tiró de la correa y la sacó de la hebilla. La niña empezó a llorar y a quejarse de que le hacía daño. Abrió su mano izquierda y liberó la de su hija. Le ordenó que se cogiera al pasamanos. Sentía su presencia al lado, pero no dejaba de repetirle que no se moviera. Sujetó el cuero con la mano izquierda y con la derecha comenzó a bajar la cremallera. La luz volvió de repente y se oyó el ruido de los motores al ponerse en marcha.

25/4/11

ME ACUERDO DE (leído por Juan José Millás)


Me acuerdo de mi abuela corrigiéndome, desde la cama, cuando yo cantaba la versión que hizo Nuestro pequeño mundo, de la canción "Me casó mi madre".

15/4/11

EDITADOS EN "MIRADAS Y LETRAS II EN EL CAMINO DE LA LENGUA CASTELLANA "


ERRANTES

¿Y si la botica guardara un remedio para mi dolor? Entraría de puntillas, para no despertar a los que aún duermen, y bebería el elixir que aliviara mi tristeza. Apenas despunta el alba por el cono del ciprés. Y es aquí, en este lugar de piedras antiguas, de amores antiguos, donde espero encontrarla. Ella, tan ligera que, apenas la toco con la punta de mis dedos, se desvanece. Alma que pena por los rincones del monasterio, buscándome, buscándonos. Y es ahora que el canto gregoriano se guarece entre las grietas de los muros, cuando el monje sale al claustro con el libro abierto en una mano. Me levanto y sonrío. Me acerco. Lo tengo enfrente. Sigue andando. Levanto la palma de mi mano a la altura de su pecho. Continúa, absorto, sin mirarme. Apenas se estremece, apenas me estremezco cuando me traspasa, cuando lo traspaso.


PASIÓN POR DULCINEA

Soy perro. Perro y doble galgo. Así me decía mi madre. Me levanto del jergón cuando me echan a escobazos. Arrimo la nariz al comedero y olisqueo huesos rancios. Ni probarlos. Doy un trago de agua fresca y salgo a la calle dividida por el sol y la sombra. Dos pasos y me tumbo. El rugido de la moto me saca de un sueño muy dulce. Pasa rozándome “El manchego loco”. Me levanto y voy hasta la fábrica. Alzado sobre las patas traseras, meto el hocico en el contenedor de basura y encuentro flores de azúcar, galletas y chocolates rotos. Como hasta hartarme. Doy unos pasos hacia el toldo con el rótulo: “Dulces Dulcinea” y me echo debajo, en la acera por si vuelve “El manchego loco”. Soy perro y doble galgo. ¡Cuánta razón tenía mi madre!

RESERVA

Poco antes de morir, mi padre me dio la llave que abría la arqueta que heredó del abuelo. Me dijo: “Cuídalas”. Luego concentró sus fuerzas en un abrazo que tuvo que deshacer mi madre.
Después del entierro, me despedí de mi madre y regresé a Valladolid. Cuando deshice el equipaje, apareció la caja de madera. Me senté sobre la cama y la abrí. Saqué palabras a puñados: trébede, zarcillo, zascandil, dornillo, jofaina, alacena, alforjas, zoquete, almirez... Palabras antiguas, olvidadas. Y entonces surgieron a borbotones los recuerdos. Mi abuela abrochándose un aro de oro en la oreja, mi abuelo sacando queso de las bolsas de tela, mi padre lavándose en una palangana de porcelana, mi madre haciendo gachas en una sartén sobre un soporte de hierro. Volví a guardar las palabras dentro de la arqueta y eché la llave. Al día siguiente sacaría copias y las distribuiría por toda la ciudad.

Volveré a pasarme por aquí, por allá y por acullá después de unos días de descanso. Disfrutad de la Semana Santa o de la impía, según creencias.
Besos, abrazos, achuchones y demás cariñitos.

12/4/11

FINALISTA "CUENTA 140"


Solía quejarse de su mala sombra ante la burla de sus vecinos. Lo encontraron muerto a pleno sol. La sombra había huido.

8/4/11

ABSOLUCIÓN Y CONDENA

Cuando encontraron el cuerpo de la niña Blanca Romero flotando en el río, su padre, el juez Ricardo Romero, y su madre, la abogada Paloma Reyes, se encerraron en su casa y clavaron tablones en puertas y ventanas.
A veces, a través de las tapias del patio, se oye el cacareo agónico de una gallina, su aleteo sofocado y el gorgoteo sobre el plato de aluminio.

6/4/11

MIRADAS EN LA INTERNACIONAL MICROCUENTISTA






La Inter me ha mirado y yo le he devuelto la mirada.

Mi agradecimiento se transformó en otra mirada.

Y nos quedamos los dos mirándonos.

Y hubo un cambio de temperatura.

Y pasamos del frío invierno al calor primaveral.

Gracias, Inter.

Gracias, Víctor.

Abanico de besos.