27/5/11

¡BASTA!

Tomado de la red

Esta es mi contribución para llevar a los acampados. No seáis demasiado duros que yo también he tenido poco tiempo.

Aquellos seres minúsculos vivían bien en su poblado. El día era trabajo. El día era diversión. El día era un sinfín de posibilidades que les alegraban la vida. Y entonces, caído del cielo, llegó él. Un bebé llorón e insaciable. Sensibles y acostumbrados a dar porque el otro lo necesita, los habitantes decidieron que debían criarlo. Comenzaron a trabajar más, a vivir menos, a agotarse en un continuo ir y venir para alimentar a aquel ser extraño que no paraba de crecer y crecer hasta tocar el cielo de donde había venido. Acabó con la comida almacenada. Y tanta comida le dio una sed sin límites que dejó seco el cauce del río, como una herida abierta al sol. No llovía. No había cosechas. Los seres minúsculos agotaron toda su buena fe cuando el enorme crío les pidió que fueran a otros poblados y los saquearan para él.
Primero fue el más decidido. Escaló por su pierna y se tumbó en su enorme tripa. Uno tras otro, lo siguieron hasta la cima donde almacenaba todo lo que se había quedado el gran glotón. Y fueron montaña. Y presionaron su barriga. Y de la boca del gigante brotó como un surtidor toda el agua que necesitaban para que el río volviera a ser río. El ser extraño lloró, suplicó, amenazó, pero nadie le hizo caso. “Si quieres comer, trabaja”, le decían cuando pedía dos docenas de bollos. “Si quieres beber, cava pozos”, le conminaban cada vez que exigía agua. Pero él no estaba dispuesto a mover un dedo, así que fue encogiendo más y más hasta acabar en un pequeño ser arrugado y gritón al que nadie hacía caso.
Una mañana desapareció. Nadie lo echó en falta.

24 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

Has escrito un micro extraordinario, Lola, me gustaría leérselo a cada polítiquillo de mi país. Pero sobre todo a cada joven que hoy se está iniciando en política, para que comprenda.
Besos y la mejor de las suertes.

Rocío Romero dijo...

Pues es estupendo Lola, "si quieres comer trabaja" claro que sí ;-)

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Patricia, muy generosa, tú.

Me alegro de que estés de acuerdo, Rocío, con esos pequeños seres respondones.

Besos a pares.

Elèna Casero dijo...

tu contribución siempre es buena, ¡qué caramba¡ y bien original.

Se me olvidó colgar mi micro del otro comentario. No sé si lo habrás cogido.

http://escriptorum54-adlibitum.blogspot.com/2011/05/tirania.html

AGUS dijo...

Una fábula espléndida, Lola. Nosotros creamos el monstruo, el engendro del sistema o Estado. Nosotros lo alimentamos y sólo nosotros podemos derruirlo, por más grande y gigante que se nos antoje ahora. Eso sí, todos juntos. Gran metáfora.

Abrazos.

Rosa dijo...

Lola, en primer lugar gracias por acoger mi aportación para tu maravillosa propuesta.
Ese "si quieres comer trabaja" tenían que inculcarlo de serie a todos aquellos que aspiran a vivir de los esfuerzos de los demas sin dar palo al agua.
De nuevo gracias.

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Elèna. Sí que cogí tu micro.

Agus, tú sí que eres un monstruo de las letras.

Besos, dos pares.

Lola Sanabria dijo...

A ti, Rosa. Ha salido un manojito de folios muy guapo. Pensando estoy en buscarnos quien nos lo edite. ¡Mira tú lo que se me acaba de ocurrir!

Besos solidarios.

Miguel dijo...

Lola por si acaso asún estoy a tiempo te dejo mi modesta contribución. Se titula "El huerto de los sueños"

Hastiados de los frutos podridos que siempre recibían, y seguros de que la cosecha no mejoraría, despertaron de su letargo y decidieron que ellos mismos deberían plantar si querían recoger.

El lugar donde culminar sus anhelos se llama Sol: con ese nombre no podían fallar. Allí sembraron la semilla de los sueños, abonada por personas, repletas de ilusión, deseosas de recolectar frutos nuevos que sustituyeran la podredumbre imperante.

Allí, según pasan los días han conseguido que broten aquellos sueños que nunca antes habían crecido. Incluso esa rareza llamada utopía, continúa absorbiendo nutrientes segura de que acabará siendo una realidad.

Maite dijo...

Fantástica fábula, Lola, con lección, moraleja y sabiduría. Grande este micro. Besos

Miguel dijo...

Lola ahí va, ya publicada, y con algunos retoques.

http://en99palabras.blogspot.com/2011/05/el-huerto-de-los-suenos.html

Gracias de nuevo

Lola Sanabria dijo...

Muchas gracias, Maite por tu grandeza a la hora de comentar.

Ya lo cojo, Miguel. Gracias.

Besos dobles.

Odys 2.0 dijo...

Que cunda el ejemplo...

Besos!

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Alberto.

Besos, tantos como gotas de lluvia.

Pedro Alonso dijo...

Qué buena metáfora del Estado y sus efectos colaterales. Ya veo que apenas necesitas unas horitas para sacarte semejente historia de la manga. Me ha encantado. Un beso.

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Pedro, por leerlo con tan buenos ojos.

Besos dobles.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Precioso Lola, precioso. Ya he conocido a más de un gigante de esos y se acaban así, flacos y secos, pero tenemso que estar unidos, es de la única manera que salgamos los minúculos a flote.
Besicos muchos.

Lola Sanabria dijo...

Gracias, hermosa. Y totalmente de acuerdo contigo.

Besos. Más.

Nenúfar dijo...

Lola, me ha gustado mucho este relato que me transmite la idea de que: con la determinación y el esfuerzo de los pequeños un mundo mejor es posible.

Un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Me alegro de que te guste, Nenúfar. Aunque creo que lo podía haber hecho mejor, lo importante en este caso ha sido hacerlo y ya está.

Besos como gotas de lluvia.

Nenúfar dijo...

Lola, no me cabe la menor duda de que podrías haberlo escrito mejor, prque todo es mejorable y porque creo que escribes muy bien.
Pero en este caso, estoy de acuerdo contigo, lo importante era escribirlo. Y considero que tanto tu texto como la causa para la que está escrito son muy dignos.

Que conste que esto no es adulación, aunque pueda parecerlo. Simplemente quería decírtelo.

Un abrazo, este solidario.

Lola Sanabria dijo...

Esa era la idea, Nenúfar. Gracias por estar aquí y dejarme unos comentarios tan estimulantes para seguir escribiendo.

Besos y abrazos a pares.

Anita Dinamita dijo...

Lola, qué bueno!!! Estoy deseando ver a uno de esos enanos arrugados y darle una patada en el culo :)
Voy a escuchar el programa de Ágora Sol :)
Gracias!!!
Abrazos

Lola Sanabria dijo...

Dale otra patadita de mi parte.

Abrazos triples.