9/6/18

PONIENDO LAÑAS AL RECUERDO. GANADOR DE LA SEMANA EN WONDERLAND





 Un gran regalo que me llegó cuando visitaba con los chicos y chicas de mi Centro la Feria del Libro de Madrid. Gracias. Y, como siempre en excelente compañía: Nieves Torres, Josep María Arnau, Rafa Olivares, Sara Nieto, Sergi Cambrils, Eduardo Martín y Mei Morán. ¡¡Felicidades a repartir!!



Entre tus grietas viven los primeros balbuceos y pasos vacilantes, las rodillas desolladas en las caídas, los llantos y las risas, las canciones y las confidencias de las tardes de costura, los terrores nocturnos con un candil de llama oscilante y amenazadora, los domingos de pipas, tostados y chicles de fresa, las primeras rebeldías, el ojo crítico en el espejo y los retoques interminables, los enamoramientos, los desengaños, el inicio de una nueva ilusión, los agobios familiares, el deseo de volar. Ahí te quedas y la escapada. Pero ahora, casa malherida, créeme cuando te digo que te vamos a curar.



Si queréis escucharlo, aquí. A partir del minuto 45: 26.

FINALISTAS DE OTRAS SEMANAS
 
VENGANZA
En cuanto salieron los últimos tirabuzones, ella dijo que no le convencía el color; que debería ser más rojo y brillante. Él suspiró resignado. No quería líos con la señora, porque, aunque al final salió bien parado, bastantes quebraderos de cabeza le dio con su denuncia. Cuando murió el padre, de viejo según él, intoxicado según ella, pudo cambiar de carnicero pero no lo hizo y volvía puntual, todas las mañanas, a comprar solomillo, chuletas de cordero, ternera blanca para estofar o chuletón de Ávila. Retiró el papel con la montaña de carne y echó nuevos trozos en la picadora.

RUPTURA
Ellos serían civilizados, no como sus padres. El anillo giró como peonza sobre el tablero. Perdió fuerza y se quedó parado entre los dos. Él aprovechó para ofrecerle su amistad con una sonrisa y palabras hueras. Nada dijo del amor masacrado por años de mezquina indiferencia. Ella dudó un instante, luego abrió el bolso y sacó el foulard con el rencor prendido en sus flecos, la entrada de teatro con la esquina doblada por los celos, el abanico con un soplo de soledad, las llaves de casa en el llavero del abandono, y se lo dejó todo sobre la mesa.

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