26/3/13

FILIACIÓN

Imagen tomada de la red.

Me atraía aquella casa comunal custodiada bajo la leyenda “Todo por la Patria“, por un forastero con gorro negro acharolado y capa verde oliva. Pero fue cuando descubrí que mi madre tuvo un novio guardia civil, que dejé a un lado a mi padre panadero y me hice hijo de cabo. En las ferias de los pueblos vecinos, me presentaba como tal y les contaba cómo él enchironaba a los cuatreros sorprendidos robando ganado y ponía multas y les quitaba las escopetas a los cazadores furtivos. Todos me admiraban. Al entrar en la Universidad, como estaba muy mal visto ser hijo de picoleto, abandoné a mi padre guardia civil y volví al panadero, pero cada vez que profería un insulto en las manifestaciones contra el Cuerpo, era como si insultara a mi padre y se me hacía un nudo en la garganta.

21/3/13

DESAHUCIADOS



Las tres de la madrugada. Salgo con los zapatos en la mano, para no alertar al perro que dejaron de vigilancia. En el vestíbulo tropiezo con la maleta y las cajas. Unos segundos de espera, mordiendo el labio, para que se pase el dolor del meñique, siempre el meñique. Abro y cierro la puerta conteniendo la respiración. Me calzo. Bajo. Ni lobos en las aceras. Camino hasta el final de la primera calle. La corto con la radial, de lado a lado, a lo ancho, la voy enrollando como una alfombra, desandando el camino. Luego otra. Y después la siguiente. Así hasta no dejar ninguna de acceso a mi portal. Fuera de casa, el vacío. Sonrío satisfecho. Vuelvo a la cama. Duermo. Me despiertan los golpes. De un salto, me planto frente a la ventana. Han vuelto a poner las calles. Ya vienen. En las tiras blancas del paso de cebra, cuerpos estrellados como mosquitos. Aún no han tendido las redes. Rompo el cristal y salto. A medio camino me topo con el del quinto. Vamos cayendo, los desesperados.

16/3/13

PRÓLOGO DE LA REVISTA CONFLUENCIA

Tomada del blog La nave de los locos.


Fernando Valls ha colgado en su blog "La nave de los locos" el prólogo que escribió junto a Gemma Pellicer en la revista Confluencia de la Universidad del Norte de Colorado. Introduce  una selección de microrrelatos en la que tuvieron la deferencia de incluir tres de mi autoría. Mi agradecimiento hacia ambos.


Podéis leerlo pinchando en el enlace de más abajo.



13/3/13

LA DIETA DE MAMÁ

Fotografía tomada de la red.

Cuando va o vuelve de la cocina, mi madre tiene la costumbre de pararse unos instantes frente al espejo del recibidor. Se coloca un rizo del pelo, se alisa la falda, y luego continúa. Mi padre, mi hermano y yo soltamos, aliviados, el aire retenido en los pulmones. Pero cuando se observa de perfil y luego de frente, se aleja un poco, se mira con detenimiento y dice que se siente abotargada, entonces sabemos que vamos a pasar una temporada a dieta de calabaza, calabacín, espárragos, berenjenas, endibias, cebollas, arroz integral, pescado y soja.

9/3/13

SOLES EN EL OCASO



El programa de ayer de Soles en el Ocaso de Onda Cero La Palma, estuvo dedicado a la mujer. En él, Anita Dinamita leyó varios relatos. Podéis escucharlo aquí.

6/3/13

EL CAZADOR

Hoy ha muerto Lucas, el gato boxeador. Va por él, por todo lo que nos ha dado.


Hay un momento en el que las colinas se tragan el sol y el aire hiere con su luz espesa. Y justo cuando la tarde está más prieta que nunca, tanto que casi me impide respirar, Lucas suelta un gruñido y salta al muro que toca la parra y allí se queda, al acecho, vigilando la salamanquesa que se ha escondido entre las tejas del lavadero. Se estira en el cemento y yo sigo atenta al cambio del violeta al azul del cielo, espiando las primeras estrellas. Entonces suenan las patas en una carrera corta, golpean la cal del muro, que brilla con la primera luna, y luego viene él con la salamanquesa entre las fauces y la deja cerca de la orza. Se queda un momento quieta y después inicia un movimiento rápido hacia la pared que Lucas aborta de un zarpazo que la devuelve malherida al suelo. Él se tumba al lado y la observa unos segundos, luego se levanta, la coge con la boca, la traslada cerca del pozo y la suelta. La salamanquesa se arrastra unos centímetros. Lucas se echa encima, mira  la sombra de otro felino sobre el tejado, se levanta, golpea el cuerpo con las patas a un lado y a otro, confirmando su muerte, y luego la abandona. Si hubiera sido pequeñita se la habría comido. Me quedo inmóvil, esperando a que un poco de aire mueva las hojas de la parra. Desvío la mirada hacia los guiños de un avión y los puntos blancos estrellándose en la lejanía, pero vuelve a la masa aquietada sobre el cemento. Del otro lado del muro, llega el entrechocar de los platos y el rumor de voces que irán subiendo hasta gritarse órdenes mientras la noche se llena de olor a pimientos fritos. Me levanto, cojo la pala de un rojo descolorido por muchos soles y levanto el cuerpo destrozado de la salamanquesa. La dejo a un lado, hago un agujero, la echo dentro y mientras la cubro de tierra, el cazador viene silencioso, se levanta sobre las patas traseras y asoma su  hocico.

5/3/13

GANADOR DE LA SEMANA EN WONDERLAND


En Primaria, tuve un compañero al que nadie quería. Era un niño triste que evitaba el contacto con los demás y pasaba los recreos en un rincón del patio de la escuela. Faltaba mucho a clase porque, según decían, sufría continuos accidentes. Cuando regresaba, la maestra repetía para él las lecciones que habíamos dado. Un día, al intentar explicarle el nombre abstracto, le puso como ejemplo el amor de los padres hacia los hijos; luego le preguntó si había comprendido lo que era un nombre abstracto. Él, sin levantar la cabeza, la movió de arriba abajo y contestó: “Una mentira”.

2/3/13

CONFUSIÓN

Fotografía tomada de la red.


Mi madre pasa la mayor parte de su tiempo plantando petunias, podando rosales y arrancando la cicuta que crece por todas partes en el jardín de casa y que mete dentro de unos tarros para llevarlos más tarde al laboratorio. 
     Me doy cuenta de que se hace mayor porque ha comenzado a perder cosas que siempre acaban apareciendo entre las coles y el apio del frigorífico. Allí fue a parar el salero, el billetero que echó en falta al ir a hacer la compra y el móvil que localizamos por La marcha turca que sonó cuando marcamos el número. Pero  ella no acepta lo que le ocurre y culpa a mi padre y a mí de sus despistes. Por eso no quiere ayuda y se empeña en seguir haciendo guisos como el que estamos a punto de comer hoy. Huele bien y tiene muy buena pinta, con sus hojitas de perejil y todo.