6/4/12

CABOS SUELTOS



     Lo llamaban "el tonto de la guita". Pasaba los días reuniendo cordeles que enseñaba con orgullo. Los niños lo buscaban cuando se cansaban de jugar a las canicas, y él metía la mano en el bolsillo de su pantalón de franela gris, el largo dos dedos por encima de los tobillos, y sacaba un enredo de cordeles de todos los tamaños y colores. A los chicos les encantaba alinearlos sobre la acera y elegir los mejores para bailar la peonza, aunque no siempre conseguían que "el tonto de la guita" se los regalara.
      Decían que "el tonto de la guita" no siempre fue tonto. Decían que fueron unas fiebres. Decían que fue una caída. Decían que el padre. Decían que el médico lloró cuando examinaba  su cuerpo flaco y pequeño y su cara de niño listo, marcados por los golpes.

Decían tantas cosas.

20 comentarios:

Paloma Hidalgo dijo...

Los chismosos, a veces, no necesitan inventarse nada, la propia vida se lo pone en bandeja.

Muy "doloroso"

Dos abrazos, uno paraa cada uno.

Juan Leante dijo...

El origen de muchos tontos es incierto, tal como dices en este entrañable micro. Pero, cómo sería la vida de un pueblo sin alguien que resguardara la inocencia que vamos perdiendo con los días.
Bonito, bonito.
Besos.

Mar Horno dijo...

Lola, es un micro muy tierno pero a la vez una historia dura de malos tratos. Me recuerda a un tonto que también hay en mi pueblo. Con educación y cariño hubiera llegado lejos. Un beso de viernes santo.

Lola Sanabria dijo...

Hace años era bastante habitual ver a discapacitados intelectuales vestidos de cualquier manera y deambulando por el pueblo, o lo que era peor, encerrados en sus casas, Paloma.

Ya, Juan, pero también la inocencia (los mismos niños lo son), tiene su carga de mala leche.

Yo creo, Mar, que cada persona es diferente y hay que respetar esa diferencia. A partir de ahí se puede avanzar, sobre todo si los implicados en la educación son suficientes y cualificados. Espera un poco y verás cómo la Comunidad tenebrosa de Aguirre, la cólera de dios, se encarga de que los centros sean un lugar donde aparcar personas. Ya ha empezado con la privatización.

Abrazos triples.

Elysa dijo...

Una imagen que antes se veía mucho, ahora, creo, que hemos aprendido a respetar esa diferencia.
Aunque tu micro parece hablar de que no nació así, alguien lo llevo a esa diferencia.

Besitos

Puck dijo...

Decían, decían... esas habladurías de pueblo, esas historias que tienen un poco de verdad y mucho de imaginación y esas personas convertidos por la sociedad en "personajes". Me gusta mucho la aparente sencillez con la que abordas estos temas
saludillos

Juan Ojeda dijo...

No es extraño que las personas llamen tonto a quien perdiendo muchas cosas en el camino llega a una luz inconcebible para los demás,,,

Si hay una cosa que la humanidad -sobreviviente a si misma- no tolera es la inocencia.

Fuerte abrazo, otro de tus micros que acarician algunos recuerdos de mi infancia.
Gracias.

Susana Camps dijo...

Un micro muy conmovedor por todo lo que sugieres, Lola. Los "decían" abren un montón de caminos que pudieron ser y otros aún peores, que fueron. Y por encima de todo está la incomprensión y la indiferencia.
Yo también llegué a ver a algún "tonto del pueblo". Menos mal que algo, un poquito, va cambiando.
Abrazos

Miguelángel Flores dijo...

El primer párrafo es muy entrañable, despierta ternura. El segundo cambia radicalmente, y se vuelve doloroso, y despierta la ira. Sí, es como un dalky de los de toda la vida, nata suave arriba y chocolate negro abajo.
Buenísimo el micro, Lola.

Un abrazo

Lola Sanabria dijo...

Uno nace, pero también, y en este caso, puede que desgraciadamente, se hace, Elysa.

A mí me gustan las cosas sencillas, ranita. Bueno, vale, también las complicadas.

Parte de la historia es inventada, pero ese chico existió, Juan. Y se le veía feliz cada vez que alguien le regalaba un nuevo cordel.

Lo difícil para algunos, Susana, es acercarse a ellos con naturalidad. No sé por qué se les tiene que tratar o en plan paternalista o con cierta ironía condescendiente. En fin, vamos al tajo.

Siempre me traes algo que me remueve, Miguel Ángel. ¡Ay esos Dalkys dónde estarán.

Abrazos a repartir.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Siempre estupenda amiga.

Saludos y feliz domingo.

Rosana dijo...

Que micro más acohonante Lola.
Me gusta de principio a fin y por el medio los "decían".


Abrazos de vuelta

Lola Sanabria dijo...

Gracias, paisano.

Decían que la S.S. acabaría con sol, y así es. Bienvenida, Ro, al tajo.

Abrazos variados.

Patricia Nasello dijo...

Espeluznante daño.
Daño que tu prosa fina apenas sugiere. Es lo que sucede con el horror del maltrato familiar: siempre decimos "podrá ser posible?" Ese señor que parece tan educado...

Aplausos, lola

AGUS dijo...

Me gusta mucho el tono crítico del micro. Ese "decían" que repites con insistencia, cuando lo verdaderamente importante no es la causa, sino como sugieres la actuación, el entender la diferencia y saber discenir lo positivo. Menos decir y más hacer, ¿no?.

Abrazos, de vuelta al lío.

Lola Sanabria dijo...

Has dado en el clavo y bien que lo has remachado.

Abrazos de reencuentro.

Nicolás Jarque dijo...

Lola, los tontos del pueblo, que en todos hay, no lo son tanto ni nunca se supo porqué.

Buena imagen.

Abrazos tontunos.

Xesc dijo...

Todos tenemos cabos sueltos.

Todos no siempre fuimos listos (o tontos).

Precioso Lola.

Abrazos

Laura dijo...

Con tu micro he hecho analogías con variss personas que conozco ...pero creo que lo importante es integrarlos en la sociedad en la que vivimos y romper con las desigualdades que antaño los alojaban en las paredes del ostracismo social. No sé, es triste, pero me alegro de haber venido.

Un besote.

Lola Sanabria dijo...

Porque la sociedad es variopinta, Nicolás. Y lo bueno es que, como hay de todo, pues se sea tolerante.

Y todos no somos siempre niños, ni jóvenes, ni tan siquiera viejos, Xesc.

Y yo me alegro de que te hayas pasado, Laura.

Mil abrazos a repartir.