18/3/12

RUPTURAS


Nada más llegar del trabajo, soltó el bolso y la cazadora encima de la cama, se descalzó y fue a la cocina. Mientras tomaba un café, se dijo que aún podía cambiar su historia. Dejar las cosas como estaban, era aguantar un tiempo indefinido esos alfileres en el fondo del estómago. Renunciar al sufrimiento era optar por el bálsamo inmediato. Le rebelaba que no existieran más caminos.  “Hija, el dolor no es igual para todo el mundo. Cada uno tiene su umbral y el mío es un desnivel pequeño”, le decía su madre cuando ella quería saber por qué aguantaba la indiferencia del marido, los desplantes, el trato despectivo. Entonces no la entendía. Ahora sí.

     Cogió el estropajo, echó unas gotas de lavavajillas y fregó la taza. Mientras la secaba, cuajó en sus ojos una nube que goteó sobre la porcelana. Cubrió los dedos índice y corazón con el paño de cocina y restregó la taza con energía. Le daba rabia no poder evitarlo. Esa hiel preñándola entera, ese terror ciego a la soledad que ya tenía. Se fue hacia el teléfono y marcó el primer número. Después colgó.

29 comentarios:

Miguelángel Flores dijo...

Ahí. Por suerte no acepta el bálsamo inmediato. Me quedo con esa "hiel preñándola", es tan tuyo... Qué grande eres inventando sensaciones, Lola.

Un abrazo, otro.

Juan Ojeda dijo...

Es extraño, pero creo que el modo en que dos personas se vinculan es muy difícil que cambie. Quién llama, quién espera, quién intenta, quién olvida, quién distrae, quién nombra,,, creo que todo ello como empieza termina basicamente; eso me parece, cuando lea esto después me va a parecer muy pesimista, jaja.

Me gustó mucho el micro; esperanzador que al transcurrir las generaciones cada vez domine un poco más el amor propio.

Pd: El miedo a la soledad deja como esperando un taxi bajo la lluvia; tomás el primero que pasa.

Abrazos sureños.

AGUS dijo...

Me impresiona la soledad del personaje, y como este sentimiento condiciona la ruptura. Y todo pese a que el personaje ya esta inmersa en ella, y siente quizás que el siguiente paso es el vacío. Un texto duro, pero tan real. La última escena es genial, con la presencia de ese estropajo que se convierte en una metáfora precisa. Bravo, Lola.

Abrazos, besos.

Susana Camps dijo...

Fenomenal, este fotograma del sufrimiento contenido. Me ha gustado el "umbral" de la madre, hereditario como el miedo a la soledad. Eliges momentos muy difíciles y los describes como una postal, Lola, como si nada. Y el título me parece estupendo.
Abrazos admirados

CDG dijo...

Hay palabras maternas que dan la razón con el tiempo. Hay rupturas que parece que terminan siendo con uno mismo. Y eso tiene solución si se tiene fuerza.
Muy potente, sereno y duro.
Un beso.

Gemma dijo...

Muestras el dolor de tu personaje con un pudor y una delicadeza muy necesarios para que la historia nos llegue como hace. Enhorabuena, Lola.
Besos

Lola Sanabria dijo...

Al menos lo intenta, ¿no, Miguel Ángel?

Yo también creo, Juan, que el refrán de las buenas yuntas dios las cría y ellas se juntan, tiene mucho sentido. No existe el sádico sin el masoquista, ni la víctima sin el verdugo.

Agus, creo que cuando hay una ruptura siempre hay soledad, soledad en cuanto a que esa relación deja un hueco, un dolor.

Susana, las madres dejan su herencia en las hijas, y tiene tanto su carga negativa como positiva. En general, antes era muy común lo de transmitir el: hija aguántate con lo que te ha caído que te ves más sola que la una.

La fuerza y la capacidad de aguante del dolor, Carlos.

Me gusta esta aportación tuya, Gemma, esa visión de cómo se muestra el dolor.

Abrazos y besos a repartir.

Patricia Nasello dijo...

Hay distintas formas de perder a quien se ama, quizá la de tu personaje sea la más cruel.
Desde afuera, es fácil "no entender"

Besos, Lola

Juan Leante dijo...

Me estás dejando el alma encogida entre ese "paseo por la vida" anterior, y esta ruptura tan desoladora. Está tan bien dramatizada que voy a tener que tomarme un ansiolítico. Demasiao pa mi cuerpo actual.
Besos.

Lola Sanabria dijo...

Las rupturas siempre producen dolor, Patricia, aun cuando a la corta o a la larga resulten beneficiosas.

Juan, un buen masaje, tres besos y dos abrazos, son más efectivos que cualquier ansiolítico.

Abrazos encadenados.

Elysa dijo...

Me gusta el cuidado con que muestras el dolor de tu personaje. La manera como nos haces ver todos sus movimientos me impresiona. Esos dedos restregando la taza son pura vida.

Besitos

Lola Sanabria dijo...

Limpieza y secado para coger otros rumbos, Elysa.

Besos, miles.

Nicolás Jarque dijo...

Lola, que bien descrita esa soledad en compañía. El miedo al futuro y esa angustia a un presente que no llena puede vaciar a cualquiera. Cuando eso sucede, solo se deja pasar el tiempo hasta que se acabe.

Abrazos de compañía.

Lola Sanabria dijo...

Qué bien te ha quedado eso de soledad en compañía, Nicolás.

Abrazos, muchos.

Marisol Torres dijo...

Preciosas imágenes Lola. Muy buena descripción de esos momentos en que "cuaja en nuestros ojos una nube que gotea sobre la porcelana". Gracias por compartirlo.

Maite dijo...

Lola, siempre que te leo me da la sensación de estar leyendo un párrafo de una novela. Estupenda esa inmersión interna en la psicología del personaje, me gusta que tuviera el arrojo suficiente para saber (espero) lo que le conviene, y no dejar doblegarse por la Soledad

manuespada dijo...

Es cierto, aunque lo que más convenga sea romper, siempre se sufre, aunque sea lo mejor, aunque a la larga se sea más feliz, y se sepa. Lo llaman duelo. Besos.

Mar Horno dijo...

El miedo a la soledad hace que aguantemos lo inaguantable. Siempre que encantan los detalles en los que te detienes, como ese fregar y secar la taza, me da una idea de la desazón y desolación del personaje. Un beso.

Rosana dijo...

A mí también me parece una manera muy delicada de "mostrar", tú siempre muestras ;) el dolor de una ruptura... menos mal que aunque parezca que nunca se va a superar, se supera (si se quiere claro)


Besicos

Odys 2.0 dijo...

Muchas veces no existen más que dos caminos, y ninguno es placentero. Si pudiéramos saber qué nos aguarda al otro lado de cada recodo... pero no lo sabemos.

Besos.

Rosa dijo...

Según leía Lola he visto formarse esa nube en los ojos y caer la lágrima sobre la porcelana...Duelen tus palabras.
Besos desde el aire

Lola Sanabria dijo...

Gracias a ti por pasarte, Marisol.

Se podría hacer una novela, Maite, con las soledades y duelos microrrelatados.

El duelo es jodido, Manu, por eso algunos prefieren pasar de largo.

Hacer algo, mantenerse ocupada, aunque sea fregando una taza, amortigua el dolor, Mar.

Ro, se supera si se quiere, aunque hay quien ni siquiera puede. Tan pocas fuerzas le acompañan.

Mejor no saberlo, Alberto, sería, como poco, aburrido.

Duelen las palabras, qué bonito, Rosa.

Besos a repartir.

Elena Casero dijo...

Me ha recordado a mi madre, creo que algunas veces sentía esa soledad y cuando cogía el estropajo cantaba para espantar todos los sentimientos.

No puedo añadir mucho más. Me ha desbaratado un poco el recuerdo.

Un beso

Lola Sanabria dijo...

Mi madre le daba al pedal de la máquina de coser mientras cantaba. Vete tú a saber qué estaría espantando, Elena.

Abrazos, mil.

Mónica Ortelli dijo...

Muy bien pintada esta ruptura, Lola.
Tenés unas frases magníficas allí. Mucha intensidad.
Realmente,un micro muy logrado.

Otro abrazo fuerte.

Xesc dijo...

Me quedé con la duda del origen de la ruptura. Aunque da igual, el protagonista es el silencio, la soledad, la hiel que preña su cuerpo.

Y la rutina, la dependencia que la obliga a asir el teléfono.

Por suerte cuelga. A veces, según cómo, mejor solo que mal acompañado.

Abrazos

Lola Sanabria dijo...

Muchas gracias, Mónica.

Ese cuelgue, Xesc, es una brizna de esperanza.

Par de abrazos.

Anita Dinamita dijo...

Se palpa el dolor en el relato, se puede cortar con cuchillo.
Me encanta el alma que dejas en tus letras.
He venido y he leído unos cuantos del tirón, que últimamente no tengo tiempo para nada...
Besos y abrazos

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Anita, por dejar tu alma aquí, en letras.

Liados, y no de liar tabaco, andamos todos, hermosa.

Abrazos a mogollón.