2/12/11

EL DESEO Y LA CULPA

Cogida de la red

Cuando mi madre volvió a quedarse embarazada, mi padre dijo que en adelante, iría solo al colegio para que ella descansara. Al principio, nos desayunábamos todos los días con sus vómitos, pero conforme el abdomen se le hinchaba, las náuseas dejaron paso a su pasión por los bocadillos de chorizo. Se volvió una glotona y comía a escondidas en la cocina para que no la viera mi padre y no la regañara. Poco a poco fui perdiendo a mi madre, pues aquella tragona que andaba despatarrada por la casa, parecía estar en otro mundo y no me hacía el menor caso.
Uno de aquellos días, dijo no tener tiempo y rechazó la lectura de mi trabajo de Lengua. Cuando más tarde me preguntó si quería que mi nuevo hermano fuera niño o niña, le dije que me daba igual y que ojalá no naciera. Pasaron los días y una noche, mientras cenábamos, al levantarse de la silla, dejó el asiento manchado de sangre. Era una niña y estaba muerta. A mi madre casi se la lleva con ella y a mí me estuvo torturando durante mucho tiempo la niña de Frankenstein, la única muerta que yo conocía.

29 comentarios:

Iván Teruel dijo...

Made in Lola. Esto es tu obra, en gran parte: una formulación cotidiana de la tragedia, un desfile de personajes anónimos, rutinarios, que también padecen, como todos (si acaso más) la crueldad con la que se presenta la vida en muchas ocasiones, quizás demasiadas. Los dramas del día a día, al fin y al cabo, de los que no debe olvidarse la literatura, por supuesto.

Déjame que te felicite personalmente por la selección en Wonderland. Ese fue otro micro brutal. Se lo pasé a mis alumnos en clase. Y les hablé de los detalles que había comentado Flavia. Y del contraste entre esos pequeños actos cargados de un amor inmenso y ese enorme drama que se intuye por los contornos del micro, que es el que impulsa a la protagonista a querer coger, a pesar de todo, un tren que se le escapa siempre. Mis alumnos me miraban muy interesados. Cosa que no ocurre demasiado a menudo.

Un abrazo.

Mónica Ortelli dijo...

Ay, Lola, estas cosas tan ciertas de los chicos. Ajustadísimo desde el título.
Un abrazo fuerte.

Nicolás Jarque dijo...

Lola, a veces los deseos se cumplen de esta manera tan perversa, aún siendo una inocente solicitud, fruto de la rabieta infantil. Cuidado con lo que se desea.
Te deseo muchos abrazos.

Susana Camps dijo...

Duro y cierto: los deseos que se hacen realidad no siempre nos colman de alegría. Impactante tu modo de expresarlo.
Feliz puente, o medio puente, o lo que se pueda.

Odys 2.0 dijo...

Pobrecico, alguien que no fuera la niña de Frankenstein tendría que explicarle cómo no funciona el mundo (porque cómo funciona no lo sabe ni Cristo).

Besos.

Ximens dijo...

Me gusta. El único problema (mío seguro) es que el titulo es demasiado expresivo.

Araceli Esteves dijo...

Vaya historia tan triste.Seguro que la niña pensó que su deseo era tan fuerte que mató a la hermana. Menudo fardo para cargar el resto de la vida.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Cuántas veces cargamos con el peso de nuestras palabras! ¡Cómo pesa el lastre de los celos!

Tu historia me ha recordado la idea con la que suelo poner en dificultades a mis niños y que es "uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras".

Me voy con un sabor amargo en el corazón.

Un abrazo, Lola.

AGUS dijo...

Una historia de celos, y de deseos y culpas como reza el título. Y una pieza valiente. Sí, porque te adentras en el mundo de la infancia para enseñaros la otra cara: la inocencia de la crueldad. Una pieza para darle muchas vueltas. El niño siempre encarna los valores más bondadosos del hombre, y aunque sin duda es así, también en esos primeros años uno puede descubrir nuestro lado más salvaje. Aunque claro, esto no sea políticamente correcto. Por eso te decía que era un texto valiente, sin concesiones, que desliza una reflexión honda, de las de vértigo. Un lujo, vamos.

Abrazos.

Lola Sanabria dijo...

Cuando Iván Teruel hace una crítica, vive dios que se emplea a fondo. Y sabe lo que se dice. Ya lo creo que sí.

Agradezco, Iván, que te detengas en cada detalle y luego te alejes para tener una mirada global y acertada del micro. Agradezco, Iván, que hayas llevado a tus alumnos el micro "Ensayos", porque significa que te parece digno de ser leído en la clase. Gracias, mil.

Los niños son seres que gozan y también sufren los empellones de la vida, Mónica.

Como bien dices, Nicolás, cuidado con lo que se desea porque se puede cumplir.

Mi deseo, Susana, es llegar a mitad de semana, para poder descansar. De momento, curro.

Me gusta eso de explicarle al niño lo de cómo no funciona el mundo, Alberto. Tú siempre buscándole los tres pies al gato.

Ximens, el título es parte del micro y creo que le da sentido, así lo veo yo, pero tal vez quedaría mejor con otro. Se admiten sugerencias.

Es curioso, Araceli, tú ves una protagonista y Alberto un protragonista. Cada uno lo identifica con su género.
Y sí, un fardo, pero que levante la mano quien no cargue con uno al hombro. Lo importante, creo yo, es digerirlo.

"Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras". Me gustó esto que les dices a tus niños, Pedro. ¿Lo entienden?


¡Ay!, esa inocencia de la crueldad, qué bien has sabido verla en el relato, Agus. La luz existe gracias a la oscuridad.

Abrazos cargados de esperanza a repartir.

Juan Leante dijo...

Me gusta cuando retratas alguno de los rincones de la mente con esos personajillos infantiles.
El próximo que sea con un borracho.
Besos.

Lola Sanabria dijo...

¡Ah, vale!, pues colgaré algo más ligerito.

Abrazos, besos y lo salga.

Elena Casero dijo...

Son impresionantes ambos. Creas unos niños que asustan pero que están tan cerca de la realidad que te ponen los pelos de punta.

Mi enhorabuena. El de Wonderland es magnífico. El impulso de tomar el tren pero dejando todo arreglado, con amor, con cierta devoción.

Un abrazo

Lola Sanabria dijo...

Muchísimas gracias, Eléna.

Abrazos tranquilizadores.

Elysa dijo...

Es tremendo, Lola, pero es cierto, ese niño desea que no nazca la hermana para no dejar de ser el centro del mundo y el final escuece, pero es así como se sentirá.

Besitos

CDG dijo...

El nudo de las palabras, la guadaña del deseo.
Me gustó, sí...Buena historia.
Saludos.

Cora Christie dijo...

Acabo de salir de RN-4, que premia tus ENSAYOS.

Escucho a los profesores y voy asintiendo a sus palabras, que comparto plenamente. Paso por esta casa tuya para dejarte sobre la repisa de la entrada, mi felicitación y un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Y, a veces, Elysa, la realidad supera la ficción.

"El nudo de las palabras, la guadaña del deseo".¡Qué bonito esto!, CDG.

Acabo de llegar a casa, me pongo de puntillas, levanto el brazo y cojo tu felicitación de la repisa. La guardo en mi bolsillo interior, calentita, cerca del corazón.

Abrazos a repartir.

Fernando Martínez dijo...

Por lo que yo entiendo tienes razón Lola. A veces los sentimientos pueden tener demasiado poder y hacerse realidad. Los celos nunca han sido buenos, ni entre hermanos, ni entre amigos ni en la pareja.

Como soy muy osado me iba a atrever a hacerte un comentario pero al final he descubierto que no lo soy tanto. En todo caso debo decir que esta frase me gusta mucho: “aquella tragona que andaba despatarrada por la casa, parecía estar en otro mundo y no me hacía el menor caso” pero no entiendo porque dices que “parecía estar en otro mundo” si luego dices que no le hacía ni caso al pobre niño y antes has dicho que poco a poco fue perdiendo a su madre... Seguro que hay una razón pero no la veo.

Fernando Martínez dijo...

Por lo que yo entiendo tienes razón Lola. A veces los sentimientos pueden tener demasiado poder y hacerse realidad. Los celos nunca han sido buenos, ni entre hermanos, ni entre amigos ni en la pareja.

Como soy muy osado me iba a atrever a hacerte un comentario pero al final he descubierto que no lo soy tanto. En todo caso debo decir que esta frase me gusta mucho: “aquella tragona que andaba despatarrada por la casa, parecía estar en otro mundo y no me hacía el menor caso” pero no entiendo porque dices que “parecía estar en otro mundo” si luego dices que no le hacía ni caso al pobre niño y antes has dicho que poco a poco fue perdiendo a su madre... Seguro que hay una razón pero no la veo.

Lola Sanabria dijo...

Hola Fernando. Muchas gracias por comentar. De osado nada, así debatimos y aprendemos.

Yo creo que el hecho de que uno puede sentir que pierde a otra persona por muchas razones, en este caso por la próxima llegada de una hermana. Lo de estar en otro mundo es un matiz, da una idea de no prestar atención porque está como huida, o ida, es como cuando chasqueas los dedos delante de la mirada ausente de alguien y dices: "¡Eh, que estoy aquí!", que no es lo mismo que si alguien te ignora porque le interesa más hablar con otra persona, por ejemplo. No sé si me he explicado bien. Ahí queda por si quieres añadir algo.

Par de abrazos.

Miguelángel Flores dijo...

Siempre te lo digo, son personajes, historias que ya existen de toda la vida. Y, un día, tú pasas y los haces tuyo. Y si tú no lo contaras quedaría en el olvido. Eso, o tú eres la niña o la espatarrá.

Un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Yo, la niña y la espatarrá, Miguel Ángel.

Mil besos agradecidos.

Patricia Nasello dijo...

Duro, certero, cruel. Es así la vida? Sí, según parece.

Bravo, Lola!!!!

Lola Sanabria dijo...

Así lo creo yo, Patricia. Las dos caras de la moneda.

Abrazos agradecidos.

R.A. dijo...

Yo creo que los niños son más puros que nosotros, pero no quiero decir con eso que sean como delicados angelitos mofletudos. Son más puros y sinceros en lo malo y en lo bueno. Aún no han aprendido las mañas, lo que es correcto y lo que no, que si bueno que si malo...sus oidos y alegrías son extremos.
Este micro refleja perfectamente el odio y celos intensos que un niño puede sentir, y dado que el/la protagonista ya ha empezado a vivir en sociedad, esos sentimientos tan fuertes y además que se cumplan llevan implícitos la culpa posterior. Yo recuerdo perfectamente mis primeros sentimientos de culpa infantiles (estuvieran justificados o no) y eran tan oscuros y angustiosos como tú los cuentas.

Abrazo libres de culpa, que bastante grabada la tenemos gracias a esta España católicorománicoapostólica...

Lola Sanabria dijo...

Totalmente de acuerdo contigo en que los niños son tal cual, sin los barnices políticamente correctos con los que cubrimos de mayores nuestras miserias. Que levante la mano quien no haya tenido, cuando era niño, esos sentimientos oscuros de los que hablas.

Abrazos sin culpa ni cargo, Rosana.

Yolanda dijo...

Muy fuerte y bien llevado. Enhorabuena.
microsyotrashistorias.blogspot

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Yolanda.

Puñado de besos.