5/12/11

ADOLFITO (seleccionado en el IV concurso de microrrelatos Calle del Sol)


Basado en la fotografía 'Todos paseamos por la calle del Sol.

Papá es tonto. Mamá lista. Papá siempre dice no. Mamá dice sí. Papá no me da nunca para chuches. Mamá sacó las monedas del bote de Cola Cao. Papá le echó la bronca. Mamá me mima. Amo a mi mamá. Papá no quería comprarme la moto. Odio a mi papá. Mamá me deja ir por la acera. Papá ya no puede impedirlo. Mi mamá lo hizo callar para siempre. Y esos dos, que se aparten si no quieren vérselas con mi mamá. ¡La calle es mía!

34 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

Triste pero cierto, no todos los locos/mandones/abusadores/dictadores, tampoco la mayoría, han sido huérfanos...

Te dejo un beso junto al placer que siempre me brinda tu escritura, Lola.

No Comments dijo...

jejeje ojo con la mamá de Adolfo, menuda. Seguramente estaría muy harta ya.

Enhorabuena por la selección.

Un saludo indio

Rosa dijo...

Enhorabuena Lola!!!
Las mamas somos terribles...

Besos desde el aire

Elena Casero dijo...

joder con Adolfito y su mamá. Ese ya sabe lo que son epitafios.

Un beso

Nicolás Jarque dijo...

Lola, las madres siempre son más condescendientes con los hijos que los padres, por lo menos la mía lo es. Me gustó tu relato en que me hizo volver a la infancia.
El final inquietante, cuanto menos.
Un beso de niño pequeño.

PD: ¡Enhorabuena! A seguir así de bien.

Mónica Ortelli dijo...

¡Eso! ¡Que se aparten que aquí vengo yo con mi mamá detrás!
Ja! Ay, esas alas para llevarse el mundo por delante tomado de las polleras de la madre.
Repito, se te dan muy bien las voces infantiles.
Felicitaciones, Lola.
Abrazos fuertes

p.d. Algo pasó en mi blog que no puedo responder los comentarios. Mil gracias, desde aquí.

AGUS dijo...

Inquietante ese "Mamá lo hizo callar para siempre". Y no menos Adolfito, menudo elemento, no me lo quiero imaginar de mayor. Enhorabuena por la selección.

Abrazos, besos.

Odys 2.0 dijo...

Joder con Adolfa y con Adolfito. Seguro que ella no es de los que lloran en rueda de prensa, ni él, cuando crezca, de los que piden perdón por los errores cometidos :-)

Mic mic!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Amiga, estupendas las cosas que nos dejas. Por aquí me tienes de nuevo, disfrutando de tus palabras.

Saludos y un abrazo.

Ximens dijo...

Me ha gustado mucho. Me he imaginado a un niño balanceándose en una barca de feria. Hay madres que por su hijo... le compran una moto. Suerte.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Me gusta mucho ese punto de vista. Has logrado una voz infantil muy lograda, Lola. Un pequeño tirano al que sólo le importa lo que él quiere.

¡Genial!

Un abrazo,

Gemma dijo...

Dice la etiqueta que has escrito un "retalo" en vez de un "relato". Sea como fuere, a mí me parece muy buena pieza. Abrazos!

manuespada dijo...

Me pregunto cómo lo hizo callar para siempre, pero me lo imagino, con la voz narrativa de ese niño cuya madre se ha convertido a su heroína al acabar con su villano. Besos.

Lola Sanabria dijo...

Había un loco con más bigote que estatura que, dicen, fue hijo-engendro de una madre muy permisiva y un padre muy autoritario. Y se llamaba igual que este niño, Patricia.

Indio, yo creo que estaba encantada con su niñito.

Como dijo alguien una vez, Rosa, los padres somos un mal menor para los hijos.

Y tan feliz, Eléna. Seguro que le habría encantado escribir el de su papá.

Niño pequeño Nicolás, no te acerques a Adolfito que te puedes llevar un mamporro.

Alas hechas con el sufrimiento ajeno, Mónica. Muy bien expresado.

Como siempre, Agus, poniendo el ojo donde la bala, o la bala donde el ojo, tanto monta... No se te pasa ni una.

Los errores, Alberto, los cometen siempre los demás (ya sabes, eso que está ahora tan de moda), y pagan caro por ello.

Me alegro, Antonio, de que disfrutes con mis micros.

Buena imagen, Ximens, de ese niño en la barca y esa madre comprándole... una moto.

Al tiranín con aspiraciones a gran tirano, se le ve venir arrollando en la moto del futuro, Pedro.

Me gusta la palabra, retalo, o sea, retal de relato. O sea, un micro. ¿A que sí, Gemma?

Manu, tú sí que sabes de héroes y villanos, también lo has captado.


Puñado de besos a repartir.

Maite dijo...

Muy inquietante pensar en la manera en que se va forjando una mente como la de este "Adolfito", y en su proyección futura, buf, al que me moleste...lo aplasto. Un beso, Lola, y felicidades por la sabia selección.

Lola Sanabria dijo...

Da repelús, Maite. Sobre todo porque la realidad lo supera.

Buñuelos de besos.

Mar Horno dijo...

Pues no sé Lola. Yo creo que Adolfito será un producto de la educación de su madre. De mayor, un macarra sin respeto por los demás. Enhorabuena por la selección. Un saludo de paseo.

Lola Sanabria dijo...

Habrá que verlo, Mar. O mejor no, mejor ni verlo.

Abrazos caseros.

Juan Leante dijo...

Yo me imagino a Adolfito de Manager Director en una agencia de calificación, detrás de una impresionante mesa de caoba y hablando por teléfono. Por supuesto con su madre, y por supuesto recibiendo instrucciones de la próxima calificación que debe dar a la prima de riesgo francesa tras discutir con su nuera Nicole.
Besos.

Lola Sanabria dijo...

Desde luego, el niño apunta maneras. Tiene actitudes para ello. Las aptitudes no creo que le hagan falta dado el nivel que hay ahora mismo para los que están manejando el cotarro.

Más que un comentario, lo que has escrito, Juan, es otro microrrelato. Buenísimo.

Abrazos apareados.

Puck dijo...

Impresionante. Te confieso que es uno de esos micros que me gustaría saber escribir. Genial. Me gustan los detalles, la evolución del niño, esa madre que "elimina" al padre... todo. Felicidades por la selección.
Saludillos

Lola Sanabria dijo...

Muchas gracias ranita saltadora.

Besos de mejilla en mejilla.

Elysa dijo...

Da repelús ese: mamá lo hizo callar para siempre. Y ese Adolfito mejor no cruzarselo nunca ya tuvimos bastante con el de la pureza aria.
¿empezaría así?

Besitos

Lola Sanabria dijo...

Me temo Elysa que el tocayo no fue muy diferente a este mocoso.

Abrazos, mil.

Fernando Martínez dijo...

BRUTAL!

Lola Sanabria dijo...

Desde luego, Fernando.

Abrazos suaves.

Humberto Dib dijo...

Una historia muy real, Lola, acá en Argentina este relato sería un texto periodístico.
Un beso.
HD

Lola Sanabria dijo...

También por allí cayó y cae lo suyo, Humberto.


Abrazos solidarios desde Madrid.

ernesto ortega garrido dijo...

La verdad es que cada uno pone a su hijo el nombre que quiere, pero por lo menos a mí nunca se me ocurriría llamarle Adolfo. Y eso que conozco algún adolfo bien majo.

Muy expresivo el micro.

Lola Sanabria dijo...

A mí tampoco, Ern. Da como repelús.

Abrazos de la otra Lola.

Sibreve dijo...

Anda, la calle del Sol es uno de mis lugares preferidos para tomar cervezas. La verdad es que es una gozada el movimiento cultural que está organizando una asociación de vecinos sin demasiados recursos.
Me ha sorprendido que participaras en el concurso.
Me gusta el relato, pero probablemente, con un jurado de la calle del sol, hubiera tenido más éxito que el niño se hubiera llamado manuelito, total, la frase es suya (a "la calle es mía", me refiero).
Saludos.
Hugo.
PD: Por cierto, un amigo participó en el primero con el siguiente micro, que me parece genial:
Papiroflexia (era el título): De tanto doblar esquinas, hicieron de la ciudad una pajarita.
Más saludos.

Lola Sanabria dijo...

Si lo llego a saber, le pongo Manolito, Manolín, don Manuel, o lo que hiciera falta.

¿Y por qué te ha sorprendido que haya participado, Hugo?

A mí también me parece genial el microrrelato de tu amigo. Uno entre un millón.

Abrazos con sol virtual a raudales.

Sibreve dijo...

Te decía que me extrañó porque es algo que veo como muy cercano. De hecho la librería que colabora es donde trabaja mi mujer, el bar donde se hace la lectura es uno de mis bares de cabecera :), voy a la mayoría de los actos que se celebran en la calle, del que es especialmente recomendable la fiesta que hacen conmemorando la república... En fin, que pensaba que era algo mucho más local. Y lo más curioso es que no he participado nunca, pese a que todos los años hay quien me lo recuerda, aunque creo que he enviado relatos a concursos dos veces en mi vida, una por cada diecinueve años. Con cincuenta y siete me tocará de nuevo.
Por esa proximidad me sorprendió que participe gente a la distancia, nada más.
Por cierto, el relato de mi amigo se llevó una mención, y aquel año leí todos los que participaron y ninguno me gustó más, pero entiendo que es algo afectivo y que no soy neutral.
Saludos, Lola.
Hugo.

Lola Sanabria dijo...

¡Ah, qué bien! Oye pues ofrécete como jurado y yo te envío un jamón.
No sé cómo serían los demás relatos pero el de tu amigo me parece muy bueno. Y no lo conozco de nada.

Abrazos festivaleros.