24/10/10

EL OJO



Hacía tiempo que lloraba el ojo triangulado. Una rija que lo desbordaba en diluvios y nublaba su visión. Así era imposible distinguir un abrazo de un cuerpo a cuerpo en combate, mucho menos al inocente del culpable. Era alarmante ver cómo se llenaba el Infierno de inocentes y cómo campaban a sus anchas por el Cielo, en una suerte de sociedad del bienestar, los malotes. El Todopoderoso necesitaba una cita urgente con el oftalmólogo.

24 comentarios:

Torcuato dijo...

El ojo que todo lo ve.
Me gustó.
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No Comments dijo...

Yo creo que a veces está ciego.

Un saludo indio

Pedro dijo...

Bien dicho, Lola. Ya va siendo hora de que se haga una revisión.

Abrazos.

Lola Sanabria dijo...

Aunque tiene una visión muy deformada ¿no?

Gracias por pasarte, Torcuato.

Mil besos.

Lola Sanabria dijo...

Yo también, Indio.

Abrazos soleados.

Lola Sanabria dijo...

Y a fondo, Pedro.

Abrazo de osa.

Indecisa dijo...

Me gusta. Ese ojo que todo lo ve pero tantas veces cegato.

Un saludo. Buen micro

Torcuato dijo...

Perdona Lola. En mi comentario anterior te puse un enlace equivocadamente.
El que te quería poner era ESTE

Un beso.

AGUS dijo...

Me gustan los relatos que suben a las alturas, ajustan cuentas y lo ponen todo patas arriba. Me recordó también cuando éramos pequeños y creíamos que los indios eran los malos. Muy bueno.

Un abrazo.

Elisa dijo...

Ay, Lola, ojalá fuera tan fácil como una revisión oftalmológica. Y en plan práctico, tendremos que planear cómo conseguimos, aquí y ahora, sin intervención divina, no confundir nosotros a los malotes con los inocentes.

Un abrazo.

Maite dijo...

Debe ser algún problema del lagrimal, a ver si se lo solucionan rápido empieza a ver tanto caos. Un abrazo, Lola.

Lola Sanabria dijo...

Indecisa, Agustín, muchas gracias por vuestra aportación a este micro. Dios cegato y con la casa patas arriba. Me gusta.

Besos con alevosía y nocturnidad.

Lola Sanabria dijo...

Elisa, Maite, totalmente de acuerdo con que si no lo solucionamos nosotros, no hay Dios que lo haga.

Gracias a las dos por vuestros comentarios.

Abrazos muy calentitos.

Elèna Casero dijo...

Este ojo siempre me ha recordado a un cíclope. Y el otro, ¿acaso no estamos hechos a su imagen y semejanza? ¡menudo yuyu¡

Me gusta el relato

Mónica Ortelli dijo...

Efectivamente, al panóptico hay que cambiarle la lente.
Un abrazo,Lola.

KappieG dijo...

Eso pasa cuando uno toma esencia corpórea, haha. ¡Espero el oftalmólogo sea de los buenos!


Saludos, Lola.

Lola Sanabria dijo...

Sí, da un poco de yuyu pensar que te están observando. Y encima con mala visión.
Élena,Mónica, KappieG, gracias por pasaros por aquí.
Besos a repartir.

R.A. dijo...

...¡Ah! Pero, ¿hay ojo?

Que hay que cambiar la perspectivay la forma de mirar está claro, si no lo llevamos idem.

Patas arriba hay que ponerlo todo en los micros y en la vida;)

Besos

Lola Sanabria dijo...

Ojo, lo que se dice ojo, lo hay, ahora que sea divino es harina de otro costal.

Gracias por dejarme tu punto de ojo, Rosana.

Puñado de besos.

woody dijo...

Me ha gustado esa imagen poderosa de la "orgía" de malotes en el lugar equivocado. Lástima que en la vida terrenal a veces los malos están donde los buenos y viceversa.
Abrazos

Lola Sanabria dijo...

Ahí le duele Woody, ahí le duele.

Abrazos de atardecer.

josé manuel ortiz soto dijo...

Definitivamente así ha sido y así será, al menos es como nos lo dejan entrever los líderes religiosos.

Un abrazo, Lola.

David Figueroa dijo...

Está muy bien el micro, una buena explicación a la apatía del "todopoderoso".
Aver quién es el gracioso que le dice que está ciego!
Un beso, Lola.
David.

Lola Sanabria dijo...

Ya sabéis, Jose Manuel y David, eso que dicen de que la fe es ciega. Si la fe es ciega, no es extraño que Él sea miope.

Besos a repartir y muchas gracias por vuestros comentarios.