1/5/20

VECINOS

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Tomada de la red

Él respira pegadito a mi cabeza. Nos separa un tabique. Algo nimio. Y mientras intento conciliar el sueño me llegan voces, ruidos, música. La televisión ha cobrado una importancia de fetiche a donde se amarra con su compañera como un salvavidas en medio de este triángulo de las Bermudas que nos amenaza a todos. A veces escucho la voz de una doctora. Debe serlo. O tal vez enfermera. En cualquier caso una sanitaria. Lo sé por el tono recomendatorio, por la despedida, porque su voz se aleja hacia la puerta, por el ruido al cerrarse y las vueltas de llave. «Que ha dicho que te tienes que tomar tres de estas  al día», dice la mujer. Utiliza un tono alto porque él ha pasado ampliamente los noventa y debe ir duro de oído. Contesta. No consigo descifrar lo que dice. Habla más bajo. Ella es mucho más joven y se entera. «Que han pillado a unos ciclistas por la Gran Vía. Pretendían escabullirse pero la policía les ha echado el guante», informa en otra ocasión ella. Y el hombre responde algo; no sé qué ni me importa. Porque lo vital es saber que sigue ahí al lado. Cuando anda, lo hace a pasitos, arrastrando los dos pies, como cuando te ponías bayetas debajo de los zapatos para sacar brillo a la cera del suelo, aunque sus suelas sí rechinan sobre la tarima. Uno y dos, se cambió del sillón al sofá. Uno, dos, tres, cuatro… Se aleja. Tal vez vaya a la cocina. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…Quizá al dormitorio. Escucharlo. Oírla a ella. Que no llegue silencio, aunque lo que se cuele a veces sea una pelea de gallos y gallinas televisivas. Que no lleguen los gritos, el llanto, la desesperación, la pérdida. Y así, siesta tras siesta, noche tras noche, todos alcanzaremos vivos la salida.

8 comentarios:

José Antonio López Rastoll dijo...

Cualquier signo de vida nos reconforta y, por fin, valoramos en su justa medida a los vecinos.

Un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Así es José Antonio.
Gracias por pasarte por aquí.
Par de abrazos.

Cora Christie dijo...

Hoy solo destaco lo que para mi siempre ha sido evidente: Ese detalle, esa veracidad que transforma al lector en protagonista que vive a plena luz de tu relato lo que solo era un acompañamiento de pared a pared: Medio escuchando medio intuyendo. Algo que se teme perder en algún momento, cuando la realidad impone soledad y silencio.

Lola Sanabria dijo...

Preciosismo en tu comentario, Cora querida.

Besos virtuales por si coronavirus.

Sandra Fernández dijo...

Lo mismo pienso: sabemos que nuestros vecinos y vecinas están bien porque les oímos. El día que no oiga a mi vecina de arriba, que es mayor, será porque le habrá pasado algo. Pero consigues explicar mejor la situación con este relato.

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Sandra.
Abrazos.

Juan Leante dijo...

Estupendo recordatorio sobre lo que nos pasa desapercibido y alguna vez echaremos de menos.
Besos.

Lola Sanabria dijo...

Son esas cosas que tenemos al lado y no apreciamos hasta que nos faltan.

Otro beso para ti.