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27/12/15

OBSESIÓN EN EL PROGRAMA DEL 21 DE DICIEMBRE EN PARACUENTOS



Me recibía sonriente, agitando su pelo de color remolacha. Yo deslizaba bajo el cristal de la ventanilla el papel y ella metía su uña naranja y arrastraba la instancia. Luego me decía le falta esto o lo otro, ¡como si yo no lo supiera, estudiante aventajado de derecho! Tuvimos nuestra primera y última cita un sábado por la tarde. A ninguno nos gustó. Yo quise que compartiera mi retahíla de leyes, ella que la escuchara sobre sus barras de labios y cremas faciales. Se retiró pronto con una disculpa.

     Seguí yendo todos los días a verla. En cuanto abría, allí estaba yo con mis papeles. Me recibía con esos morritos encantadores y el entrecejo fruncido. Comencé a seguirla hasta su casa. Huyó al pueblo. Alquilé una casa y hasta allí la seguí.

     Y aquí la tengo, dentro de una caja con abertura y candado, en el sótano. Cuando yo consiga ser juez, ensayaremos los juicios. Yo sentado en mi mesa. Ella detrás de su ventanilla.

Si queréis escuchar el audio del programa clicad aquí   
A partir del minuto 36:07

10/10/15

¡MIRA MAMÁ! EN LA EDICIÓN DEL 05/10/2015 EN PARACUENTOS

 
Tomada de la red.


Varios autores españoles cruzamos el charco gracias a la selección de  Francisco Manuel Marcos Roldan. 
 En este programa, muy bien acompañada por Purificación Menaya.
 Podéis escuchar mi relato a partir del minuto cincuenta y dos, más o menos. Pinchad aquí

 

¡MIRA, MAMÁ!





 Parecía la cabeza grande de un alfiler. Escarbé en la arena hasta desenterrarlo del todo. Cabía en la palma de mi mano. Quise mostrárselo a mamá, pero ella soñaba con sus cosas debajo de la sombrilla. Papá nadaba a lo lejos, detrás de una sirena rubia. Lo limpié bien con agua marina y estuve jugando con él. Era muy cariñoso y hacía lo que yo quería. Llegó la hora de recoger para volver a casa. Lo metí en la bolsa de plexiglás con el cubo, la pala, el rastrillo y la estrella hueca.

     Cuando lo saqué en mi habitación, había crecido un dedo por lo menos. Y estaba hambriento. Le traje un cuenco con gelatina de fresa. Después de tragársela, cerró los ojos. Decidí guardarlo dentro de mi armario. No quería que mis papás me lo quitaran para echarlo a la basura como hicieron con mi última Barbie. Lo puse dentro de la caja de las caracolas, agujereé la tapa con la punta de un bolígrafo, y la dejé junto a los zapatos.

     En los días que siguieron, fue creciendo al igual que su apetito. Mis papás estaban muy contentos por lo bien que yo comía. Pronto le quedó pequeña la caja y pidió que lo sacara del armario. Esperaba a que mamá limpiara mi cuarto y se fuera, para dejarlo oculto entre las sábanas de mi cama. Por las noches dormía acurrucado a mi lado, sin hacer ruido. Hasta aquella madrugada en que comenzó a llorar y a retorcerse y no conseguí calmarlo.

     Mis papás no logran explicarse cómo no se dieron cuenta. Me interrogan una y otra vez. Quieren saber quién es el padre. Unas veces les digo que un pez raya. Otras, que Neptuno. Las más, que no lo sé. Ellos siguen preguntando.

28/9/13

EL VIAJE. JUNTOS PASO A PASO. RNE.



Juntos paso a paso

http://www.rtve.es/alacarta/audios/juntos-paso-a-paso/juntos-paso-paso-28-09-13/2034874/

A partir del minuto 25 podéis escuchar la dramatización de "El viaje", relato ganador del V Concurso de Relatos escritos por personas mayores.