3/12/18

TODO LO QUE HABRÍA HECHO POR TI

Tomada de la red


Habría sido tu lamia enamorada, batallando contra remolinos de agua prestos a engullirme, enfrentada a nieblas hechiceras que intentaran nublar mi razón para olvidarme de ti, roto el peine que quisiera enredar mi pelo entre sus púas y detenerme. Habría sido capaz de adentrarme en los bosques de Betelú y retar al unicornio para arrebatarle el cuerno donde ofrecerte la medicina que te sanara. Habría dejado a la puerta del aserradero una eguzkilorea que te protegiera de las criaturas de la oscuridad que tanto daño te hacían. Todo esto y más habría hecho por ti sin dudarlo un segundo. Pero se quemaron los últimos brotes de la esperanza. Un incendio devorador que provocó la cerilla de tus demonios. Ardió la casa que nunca fue un nido de amor. Ardió el monte. Ese monte al que tú tanto apego le tenías. Al que escapabas cada vez que te mordía la bestia canalla. Llorabas. Lo sé. A pesar de la frondosidad del bosque, escuchaba tus sollozos. Llorabas por ti, aunque luego decías que era por mí. Yo no estaba habitada por monstruos internos a los que no podía desahuciar de una vez por todas. Yo era la víctima de ellos. Y a pesar de todo, te quería. Y a pesar del desfallecimiento, siempre me levantaba dispuesta a la lucha.  No ha sido en vano. He conseguido tu rendición. Un acto de valentía envuelto en llamas que te honra. No pudiste cambiar lo que eras, no pudiste dejar atrás el martillo de herrero machacando la herradura candente para amoldarla a tu pisada.
Ahora estás, estamos, en paz. Han venido a despedirse tus hijos. Todos. Los míos y los de las demás. Danzarán para ti antes de dejarte a la deriva, sobre la balsa que te llevará río abajo, río abajo,  hasta que se pudran las cuerdas, se separen los troncos y te hundas y  desaparezcas bajo el agua que todo lo purifica.

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