3/11/12

EMPLEO

Fotografía tomada de la red.


El sudor le enturbiaba la vista. Pasó el puño deshilachado de su camisa por los ojos. Seguía el desplazamiento de la rebeca rosa, calle abajo. Si no se apresuraba, la perdería. Varias gotas saladas bajaron por la nariz y se estrellaron en el alféizar de la ventana. Era más difícil de lo que creía. Y eso que practicó con las cucarachas de casa y las ratas del vertedero.  Pensó en su mujer y en sus hijos, y fue peor. Aquel era el oficio más duro del mundo y él no estaba preparado. Bajó el arma y dejó escapar el encargo.

22 comentarios:

Sibreve dijo...

Decía Groucho en el prólogo de Memorias de un amante sarnoso que nadie esperara sexo en el libro, que el objetivo del título era sólo vender.
Y tú vas y titulas "Empleo". Sin duda, un engaño también: di la verdad, quieres hacer pensar que tu relato es histórico.
Saludos.

David Moreno (No Comments) dijo...

La necesidad nos lleva a aceptar de todo. Pero no todo vale.
Me gusta la palabra alféizar, tiene algo.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Laura dijo...

Menos mal que aún quedan personas con cierta calidad humana, como tu personaje, que no se dejan vencer a las circunstancias y aceptar cualquier empleo a cambio de unas monedas.

Me gusta esas gotas de sudor resbalando hasta el alfeizar de su ventana, una imágen muy representativa de lo mal que lo estaba pasando.

Besos Lola. Un buen micro.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un micro de textura acre, Lola, en el que te metes de lleno en el alma del personaje. Mal rasgo la pusilanimidad para un asesino.

Un abrazo,

AGUS dijo...

Buf, Lola, espero que no nos hagan llegar a eso esta pandilla de políticos mediocres que nos desgobiernan. Aunque tal y cono le sucede al personaje de tu historia para muchos no todo vale. Genial lo de las practicas con cucarachas, toda una metafora. Abrazos, besos

Lola Sanabria dijo...

Hugo, no tengo ni idea de qué me estás hablando, pero me encantaría que me lo explicaras.

A mí también me gusta la palabra alféizar, Indio, a pesar de que hay, por lo visto, un entendido en esto de escribir que dice que no se debe utilizar nunca y que el corazón como instrumento de amor y desamor, tampoco. Yo, como queda claro, paso de prohibiciones.

Hay trabajos que son muy duros, Laura, y los hay que cruzan la raya de lo soportable.

No todos valen, Pedro.

De momento ya hay peleas por conseguir una mierda de curro, Agus.

Abrazos a repartir.

Elysa dijo...

¡Pobre! esas gotas saladas bajando por su nariz hablan bien de lo mal que lo está pasando. No sé, tampoco me extrañaría que cualquier día ofertaran estos trabajos, ¡han creado tanta deseperación!.

Besitos

Lola Sanabria dijo...

Así es, Elysa, la desesperación nos puede llevar por caminos muy peligrosos.

Par de abrazos esperanzados.

Miguelángel Flores dijo...

Me quedo con que en ese pensar en su familia para darse ánimos, en realidad sólo le sirve par darse ánimos. Y no sucumbir.
Un abrazo, Lola

Susana Camps dijo...

Me gusta cómo esculpes los detalles. Esa manga deshilachada, o el sudor que se estrella, captan la atención en primer plano para dejarnos ver, sólo de lejos, a la víctima. Yo diría que es un juego cinematográfico, y que esas cucarachas y ratas saltan para desenfocar maravillosamente bien lo importante de la historia. Como en la vida misma, vamos.
Abrazos admirados.

Odys 2.0 dijo...

Ah, pues si él lo deja lo tomo yo. Porque se trata de vigilar a las tías macizas con prismáticos, ¿no?

Lola Sanabria dijo...

A todos nos pasa, que cuando estamos en situaciones complicadas, pensamos en algo importante para nosotros y así pasar el trago, pero este era demasiado amargo, Miguel Ángel.

Susana, tú sí que has enfocado maravillosamente bien la historia.

Abrazos a pares.

ernesto ortega garrido dijo...

Me gusta lo que cuentas y cómo lo cuentas, Lola.

Bromeando, seguro que encima le ofrecieron una miseria.

Besos

Lola Sanabria dijo...

Seguro, Ern; por cuatro perras.

Abrazos, muchos.

Nicolás Jarque dijo...

Lola, nadie dijo que matar fuese fácil ni como escritor, aquí el ejemplo.

Tal como están las cosas rehusar un trabajo es tener bien gordos, aunque por suerte aún tenemos dignidad y conciencia del bien y del mal.

Muy bien recreado.

Abrazos sin armas.

CDG dijo...

Gran ambientación y representación psicológica.
Y un arma bien abajo, menos mal.
Un beso.

manuespada dijo...

En algunos países se ganan la vida así, esperemos no llegar a eso, porque el mundo se dividirá entre los que matan por encargo y los que mueren por encargo, y una gran parte que simplemente se deja morir. Besos.

Ana dijo...

Esa rebeca rosa por el callejón me ha traído a la cabeza la imagen de Kim Novak en la trastienda de la floristería en... Vértigo
¡qué cosas!
Saludos,
Ana

Lola Sanabria dijo...

Sólo Ágatha Christie, Nicolás, sólo ella.

La conciencia, la última arma que nos queda, Carlos.

Un desastre en toda regla, Manu.

Puñado de besos.

Lola Sanabria dijo...

La asociación libre de ideas, Ana, a veces parece sin sentido, pero seguro que lo tiene.

Par de abrazos.

Anónimo dijo...

Me refería a que habías puesto un título tramposo, un engaño, porque llegaba uno esperando encontrar un relato histórico, ambientado en aquellos tiempos no tan lejanos en los que había empleo.
Era sólo un chiste malo y por lo que veo desarrollado, además, con poco acierto.
Abrazos.
Hugo.

Lola Sanabria dijo...

¡Ah!, pues no caí. La palabra empleo, que se usa menos que trabajo, te llevó a creer eso, pero no tuve intención de engañar al personal.

Abrazos a pleno rendimiento.