22/9/12

LA SALVACIÓN

Dibujo tomado de la red.

Mamá no quiere. Y yo tengo que hacerlo a escondidas. Leyendo bajo las sábanas con la luz de una linterna, o en un banco alejado en el parque. Ella cree que los libros invitan al suicidio, porque papá sólo hacía eso, leer, boqueando como pez fuera del agua. Pero no es verdad. Días después, intenté asomarme al patio interior por donde él se tiró. Aún colgaba del tendedero el mono que usaba en la mina de carbón. Puse La isla misteriosa para nivelar la cojera de una silla. El libro escurrió de la pata. Caí dentro y no por la ventana.

18 comentarios:

Yashira dijo...

Una niña lista esta, espero nunca deje de leer a pesar del temor de su madre.

Muy bonito y tierno relato Lola,

Saludos desde mi mar,

Rosa dijo...

"La Isla Misteriosa" le salvó la vida si hubiese usado "Viaje al centro de la tierra" quizás hubiese sido otro el resultado...

Besos desde el aire

David Moreno (No Comments) dijo...

Menos mal que esta vez cayó del lado bueno.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Lola Sanabria dijo...

La lectura salva de muchas cosas, Yashira.

Sí, menos mal que estaba en la superficie, Rosa.

Claro, cayó de lado, David.

Triple de besos.

CDG dijo...

Nunca mejor dicho: la literatura salva vidas, noches, soledades, malas ideas...
Esa niña no es tonta, no.
Un beso.

Elena Casero dijo...

¡me encanta¡

la lectura salva de la locura, de la tristeza, y de uno mismo.

Besos muchos. Que tengo un colocón de maría que no veas. Gracias a las planta de mis vecinos.

AGUS dijo...

Cierto, para salir del atolladero no se puede dejar de invertir en educación y cultura, y la lectura es indispensable. Precisamente, nuestra clase política adolece de una falta de imaginación terrible, y le dan a lo fácil, a la tijera, que además no recorta sus bolsillos. Pues eso, ahorremos en cultura, que así nos irá de aquí unos años. Como siempre el dedo en el ojo, Lola.
Me encantó.

Abrazos.

Ps: Por supuesto, confío en la inocencia e inteligencia de tu ñiña, es el futuro.

Nicolás Jarque dijo...

Lola, la lectura nos puede avocar a un suicidio, a un asesinato, robo, abordaje... pero casi siempre, en el mundo de ficción. No me uno a esos malintencionados que achacan tal suceso a que el que lo perpetró estuviera influenciado por la lectura de un libro, las cabezas atrofiadas ya se sabe.

Besos de lectura.

Lola Sanabria dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Carlos, la lectura salva de muchas cosas.

Colocón de maría y gratis. Elena, eres una suertuda.

Yo creo, Agus, que son cortos de entendederas, no tienen nada más que billetes en la cabeza mezclados con serrín.

Para eso se escribe, para dejar en el papel lo malo y lo bueno que nos pase por la cabeza, Nicolás. Estoy contigo.


Abrazos a repartir.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un micro conmovedor, Lola, de los que lograr arrugarte el corazón.

Destaca la voz narradora, excelentemente lograda.

Un abrazo,

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Pedro.

Abrazos desarrugadores.

manuespada dijo...

Muy bueno, Lola, los libros son muy útiles para muchas cosas, no solo para leerlos. Besos.

Miguelángel Flores dijo...

Si no salva vidas, la literatura al menos, ayuda a no morirte. Eso sí.

Otro más, Lola.

Lola Sanabria dijo...

Son el comodín perfecto, el salvavidas, lo que necesitas cuando te hundes para mantenerte a flote, Manu.

Depende del punto de vista con el que quieras mirarlo, Miguel Ángel. Así es.

Doble de abrazos.

Torcuato dijo...

Bien, bien. Maestría.
No era suicida el papá por los libros, ellos eran una escapada momentánea. El final de este micro deja entrever un sutil optimismo y una salvación. Muy bueno, Lola.
Es difícil que te superes pero con este micro lo has conseguido.
Besos.

Lola Sanabria dijo...

Muy buen punto de vista el tuyo del relato, Tor.

Abrazos dobles.

Elysa dijo...

¡ay, Lola! que me he visto en esa niña, leyendo bajo las sábanas y a la luz de la linterna y que también ellos, los libros, me han salvado la vida, literal. ¡Madre mía, que micro!

Besitos

Lola Sanabria dijo...

A más de una, Elysa, a más de una.

Abrazos con carga positiva.