28/1/12

A POR LA NIÑA


Les hago fotografías mientras Román distrae a las madres. Después mamá elige. “¡Ésta!”, dice muy animada, golpeando la cartulina con la punta deforme de su dedo. Se la traemos y ella se vuelca. Juguetes, ropas, consolas, lo que quiera a condición de no salir a la calle, de olvidarse de su madre. En cuanto se le pasa el llanto, se vuelve caprichosa, ingobernable, y hay que devolverla. Y otra vez, mi hermano y yo, a visitar parques.

32 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

Tremendo micro donde una extraña inconsciencia que profundiza el horror de lo narrado.
Al menos estas niñas regresan. Gracias por dejarme partir con este consuelo.

Un beso enorme

Rosa dijo...

Me has dejado pensando... Me gusta como lo cuentas, con normalidad, pero tiene un poso triste,muy triste.

Besos desde el aire

AGUS dijo...

Me inquieta la ausencia del padre y el dedo deforme. Y no tanto el deseo de tener a la niña, sino de que ésta no crezca, y cuando esto ocurre, fuera, a por otra. Pese a que trazas unos personajes y una historia terrorífica, en el fondo todo es un gesto de amor, de infinita ternura. Buf, no sé, me haces darle vueltas a todo, una y otra vez. Genial, Lola.

Abrazos.

Nicolás Jarque dijo...

Lola, irónico microrrelato que pone en boga lo que se está destapando, el robo de niños. Lamentable, que la Iglesia, tan digna ella, participara en estos atentados.

Me gustó mucho, aunque hubiese preferido que sólo fuese ficción.

Abrazos comprometidos.

MJ dijo...

El dedo deforme y la ausencia de la figura paterna me hace pensar en una mujer de edad avanzada, enferma (tal vez artritis) y obsesionada con la hija que nunca tuvo. El padre habrá muerto y los hijos, adultos ya, tratan de aliviar la angustia de su madre.
No sé. Así es cómo lo he entendido yo. Inquietante, en cualquier caso.

Un abrazo, Lola.

Luisa Hurtado González dijo...

Menuda familia y qué bonitas las tardes en el parque. Me mata cuando dices eso de "ingobernable". ¡Mira quien fue a hablar, los angelitos!
Un beso, Luisa.

Sara Lew dijo...

Uf! Esos hermanos que son cómplices de su locura, de paliar su necesidad no saciada de tener una niña... Y cuando la tiene (como hacen algunos padres) no repara en atenciones para que esté satisfecha, y luego no soporta tener una niña malcriada.
Un micro muy bueno e inquietante.
Un saludo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Para mí este micro describe una situación horrible tan solo bordeándola, sin entrar en ella.

Me parece fantástico, Lola, genial.

Un abrazo,

Araceli Esteves dijo...

Terrible condena la de los hermanos que se ven obligados a satisfacer esa sed de niña que tiene la madre. Tal vez así dejen de sentirse culpables de no haber sido ellos mismos esa niña que la madre esperaba. Tal vez...ay, qué angustia.

Lola Sanabria dijo...

Sí, Patricia, ellas regresan, eso siempre es un consuelo.

Que te lleven lejos de los tuyos por la fuerza siempre es triste, Rosa.

Es la ausencia del padre, la presencia enorme de la madre, la que da lugar a que este desvarío tenga lugar, Agus.

La Iglesia participa y oculta los crímenes más vergonzosos, Nicolás, como bien apuntas.

Yo creo MJ que lo has entendido muy bien.

¡Claro, Luisa!, esos señores son los gobernantes y las niñas unas díscolas que no se dejan gobernar.

En estos casos, Sara, lo aconsejable es que se compren unas muñecas, mucho más manejables.

Entrar en ella de lleno, Pedro, requiriría otro tipo de texto.

Araceli, le das una vuelta de
tuerca poniéndote en el lugar de los hermanos. Interesante deducción.

Puñado de besos para todos.

Susana Camps dijo...

Hola, paso tarde... Pero quería decir que me ha impactado este cuadro tan complejo y austero. Es como la propia instantánea que forma parte del relato.
Parece que estás trabajando las complicidades familiares, un tema monumental pero que abordas con cirugía fina. Un drama compactado. Muy bueno.
Abrazos

Maite dijo...

Tras leerlo, me has dejado un buen rato dándole vueltas, me intriga saber qué es lo que le ha causado este trastorno tan enorme que es capaz de robar niños para suplir su carencia, y lo que es peor, los hijos que son capaces de hacerlo por ella. Buf, he visto un gran corto en este micro, como thriller psicológico.
Besos admirados

Lola Sanabria dijo...

No es aposta, Susana. Me salen relatos así de vez en cuando.

Esa es otra historia, Maite, que cada cual, si quiere, se tiene que construir.

Abrazos a pares.

Humberto Dib dijo...

Un relato duro, Lola, concuerdo con Pedro, has logrado lo mejor apenas bordeando el asunto.
Un cariño.
HD

Lola Sanabria dijo...

Gracias Humberto.

Par de abrazos.

CDG dijo...

Me ha parecido durísimo tras una piel de normalidad. Comparto mucoh de los comentarios anteriores.
Un beso.

Mar Horno dijo...

Me ha parecido una película de esas de la América profunda. Un madre con alguna enfermedad mental y dos hijos completamente dominados. Pero luego inspira ternura y por lo menos la cosa termina bien. Terrorífico. Un beso.

Lola Sanabria dijo...

Compartir es vivir, Carlos. Al menos eso dicen.

En los tiempos que corren, nos conformamos con el por lo menos, ¿verdad Mar?

Dos besos pareados.

Xesc dijo...

También me hizo pensar en Oliver Twist. Una figura ominosa y omnipotente que maneja los hilos del mal a voluntad, de forma caprichosa, unos hijos que forman parte del juego para nutrir a la madre (qué imagen ese dedo deforme)de niñas y así escapar ellos(?)... ¿qué fue del padre? Inquietante.
Una forma de contar la historia con pequeños detalles magnífica.
Como siempre, bravo.

Lola Sanabria dijo...

Es justo lo que pretendía, inquietar y dejar a la imaginación el resto.

Abrazos apaciguadores, Xesc.

Rocío Romero dijo...

Madre mía Lola,
a mí también me consuela el final. Hay que devolverlas aunque no se dice a quién o dónde... qué miedo de caprichos por encima del bien y del mal. Estremecedor
Besos pensativos (muchos)

Lola Sanabria dijo...

Supongo, Rocío, que ellos lo verían tan normal.

Abrazos agradecidos.

manuespada dijo...

En este relato dibujas las pinceladas de un bodegón humano terrible, Lola. Inquietante familia. Muy bueno. Besos.

Lola Sanabria dijo...

Y pensar que haberlas haylas, Manu.

Puñado de besos.

R.A. dijo...

A mí me pasa como a Agus, sé que esa descripción del dedo no es gratuita y me lleva a imaginar una familia enfermia donde los "chicos" ya no tan chicos aún viven con la madre y capturan niñas que luego nunca son de su agrado... Brrrr repelús que da....

Es como un cuento revisitado en versión Lola.

Bechos

Lola Sanabria dijo...

Ya sabes Rosana, que reescribimos el mismo cuento desde distintos ángulos. O eso dicen.

Abrazos de osa.

Odys 2.0 dijo...

Al menos no se la comen con patatas, ni ella se queda voluntariamente afectada por un síndrome de Estocolmo.

Besos sin foto.

Lola Sanabria dijo...

Habrá que ver dónde has andado tú que vienes hablando de canibalismo como si nada.

Abrazos radiografiados para Alber.

Miguelángel Flores dijo...

Creo que lo más bestia del micro es la naturalidad con la que lo cuentas, Lola.
Abrazos, más.

Ximens dijo...

Jope, muy fuerte. Esos niños sí que quieren a su madre.

Gemma dijo...

"Hansel y Gretel" actualizado...
Qué miedo da.
Besos para ti

Lola Sanabria dijo...

Sí, suena un poco como tráeme un kilo de pescado, Miguel Ángel.

O le tienen miedo, Ximens, vete tú a saber.

Sobre todo si piensas que como esta familia puede haber unas pocas, Gemma.

Abrazos para todos.