21/11/11

EL TIEMPO ENCRIPTADO O EL MILAGRO (NO TAN) SECRETO


fotografía tomada de la red

El primer día tiró, distraída, el agua del cubo al patio. El segundo, le pareció que el hombre a quien iban a fusilar era el de la víspera. El tercero, se acercó con precaución, aplastando a la abeja que proyectaba una sombra fija en una baldosa. No se movía un pelo de aire. El cuarto, limpió con el trapo del polvo la gota de agua de la mejilla del reo. Después enfermó. Cuando volvió, sólo quedaba una salpicadura de sangre en la pared del patio.

28 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Hoy no debe ser mi día. ¿Me crees, Lola, si te digo que después de haberlo leído más de siete veces sigo sin entenderlo?

Volveré para leerlo otra vez y ver los comentarios, a ver si me aclaro.

Un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Te creo y te entiendo. No es nada fácil. Veamos si alguien puede con el hueso duro de roer.

Abrazos, muchos, Pedro.

Nicolás Jarque dijo...

Lola, la crueldad de las guerras o la barbarie de la pena de muerte no tiene sentido. Y esta mujer intentando ayudar a ese preso y matando a la abeja hace igual que los "justicieros" a los que sirve. Entendí esta metáfora que he escrito. A mí me sirve, pues me ha gustado el relato.
Besos nada presos.

Humberto Dib dijo...

El poder discrecional del oyente/lector...
Gran concepto, mucho podrá decir tu texto, pero la palabra final la tendrá el Otro, que indefectiblemente sentenciará el significado.
Tampoco lo entendí... es decir, no lo entendí como tú querrías (creo).
Un cariño.
HD

Patricia Nasello dijo...

Amo a Borges y El milagro secreto es uno de sus cuentos favoritos, pero te confieso, Lola, que la relación la establecí por la ilustración, luego lo releí... luego sólo quedaba sonreír.
Un cuento atrapadp dentro de otro, como le gustaba a este gran maestro.
Aplausos!!!!
Y un beso admirado

Lola Sanabria dijo...

Leo con alegría que te ha llegado el relato, Nicolás. Y eso basta.

Te digo lo mismo Umberto, que a Nicolás. No hace falta entender lo que quiso decir el que escribe sino que a ti te diga algo.

En cuanto a ti, Patricia, pues claro, era de esperar que supieras, tarde o temprano, de qué iba la cosa. A mí ese Milagro secreto es uno de los que más me gustan de Borges.

Triples besos.

manuespada dijo...

La verdad es que sin la foto estaba difícil, Lola, nos has puesto una prueba dura de roer, como dices, pero un gusto leerla, como si fuera un jeroglífico borgiano. Besos.

Odys 2.0 dijo...

Léase con voz de repelente niño Vicente: Seño, seño, yo lo sé, lo sé, el tiempo se ha detenido, por eso lo de la sombra de agua y la gota de abeja!!!!

De paso, he aprovechado para buscar y leer El milagro secreto :-)

Besos como gotas de abeja.

Mar Horno dijo...

Cuando leí "le pareció que el hombre al que iban a fusilar era el de la víspera" ya sospeché que la elasticidad del tiempo era pieza clave en el micro. La foto y el título me mostraron el resto. Lo he leído varias veces y me parece que cada frase son pasos hacia atrás en la historia para, al final, dar un gran paso hacia adelante y mostrar que el reo ya fue fusilado. Me da igual haberlo entendido lo que tú querías transmitir, me vale con lo que he entendido y me gusta. Un beso.

Mónica Ortelli dijo...

Una alegría reencontrarme con este micro. Se disfruta por partida doble.
Un abrazo.

Maite dijo...

Lola, arriesgada apuesta la que haces hoy. Complicado juntar todas las piezas del puzle. Yo me quedo con esa sangre en el patio y los fusilamientos, y prefiero pensar que cuando le limpia la lágrima al reo no lo hace como si fuera un mueble, sino con una tremenda misericordia. Abrazos y besos.

Rosa dijo...

No he leído mucho a Borges. Es una asignatura pendiente.
Pero tu relato me ha transmitido ese acostumbrarse a las crueldades de la guerra que deja a la gente con la mirada distorsionada, como en piloto automático.
Besazos desde el aire

Ximens dijo...

Después de leer los comentarios. ¡Ah!, es solo para Borgianos.
No obstante, a mí me enseñaron que el cuento debe ser entendido por si solo. Que la historia oculta era para los lectores más avanzados. (En defensa mía, jeje)

Ximens dijo...

Lola, después de leer tu micro me he ido a comprar la cena. Por el camino he pensado que no me he quedado a gusto con mi comentario e ido rumiando tu relato. Esta es la interpretación que le doy: Una mujer (o grupo de personas) no es consciente de lo que está ocurriendo. Luego despierta al ver que los fusilados son iguales (igual trabajo, religión, uniforme, pensamiento o lo que sea). El tercer cambio indaga, piensa. El aplastar la abeja (pez grande se come al chico) es un adelanto del final, o una metáfora para indicar que casi todos vamos dejando cadáveres por el camino, aún sin saberlo. El aire quieto puede ser el temor de la gente a reaccionar. La limpieza de la gota de agua es tomar postura, ya sea caritativa o ideológica. La enfermedad quizás sea la impotencia y la salpicadura que ya es tarde o que la represión ha finalizado.
Por lo tanto, quizás el relato sí pueda ser interpretado por sí solo.
Abrazos vallekanos (único núcleo de resistencia, jeje)

Lola Sanabria dijo...

No va a ser todo autores del realismo sucio, señor Manu:-)

Alberto, te vas a leer las obras completas de "El señor de los cochinillos" (doce libracos de armas tomar), por listillo.

Haces muy requetebién Mar. Los microrrelatos, una vez publicados, son del lector. ¡Faltaría más!

A ti te debo parte del título, Mónica. Tú enseguida te quedaste con él. Gracias dobles.

Maite, gran acierto, coges esa párticula que da humanidad al micro.

De acuerdo contigo, Rosa, las guerras dejan detrás campo arrasado.

Le has dado al coco, pero bien, Ximens. Lectura de calado hondo.


Abrazos muy vivos para todos.

AGUS dijo...

Lola admiro a Borges y tu pieza sigue sus mismos cánones. Pero además incorpora tu propia voz, tu estilo. Un texto circular y exigente con el lector, como la buena literatura. Aunque aquí en este espacio esto no es novedad.

Abrazos, besos.

Lola Sanabria dijo...

Agus siempre generoso, Agus siempre con la palabra justa, Agus, siempre ahí. Agus...

Abrazos triples.

Elena Casero dijo...

Lo he leído un par de veces, o tres.Nos hace pensar, no nos das nada hecho y eso es lo importante. Eso es una buena literatura. Me quedo con la frase de no saber si el tipo era el de ayer y con la mancha de sangre.

Lo dicho. Lectura para hacernos romper el coco.

Un abrazo

Lola Sanabria dijo...

Tampoco quisiera yo que te rompieras mucho el coco Eléna, no se te vaya la olla.

Besos al cubo.

josé manuel ortiz soto dijo...

Nada fácil, Lola. Texto para borgianos.

Un abrazo.

josé manuel ortiz soto dijo...

Otra cosa, Lola, después de leer más comentarios: la mini se lee sola, aún sin conocer la historia de Borges, la mini mantiene la suya.
De eso no hay duda.

Rocío Romero dijo...

Lola, yo a veces pienso que llego tarde a propósito, así tengo la mitad del trabajo hecho por mis compis.
Verás, antes de leer los comentarios sabía que había que leer el cuento de Borges para entenderlo plenamente (lo haré, no lo conozco, ups), pero lo entendí por sí mismo. Entendí que el tiempo se detiene (por realismo mágico o porque la espera para el reo puede parecer eterna), entendí que la mujer piensa en él, en sus lágrimas en lo largo que se le debe de estar haciendo y para ella el tiempo es igual de elástico, entendí que la quietud previa no puede evitar el desenlace atroz.
Menudo rollo te he metido ;-), puede que no haya entendido las referencias pero el relato es perfecto por sí solo, transmite muchísimo de golpe, y para el lector eso es lo que cuenta.
Besazos gigantes

Sergio dijo...

¿Son sueños? ¿son ideas? ¿recuerdos?... sigo pensando.

R.A. dijo...

Me he descargado el cuento para poder leerlo. La foto ya me dio pistas, pero cuando me lea el cuento entro y digo de nuevo.


Besicos de miércoles

Lola Sanabria dijo...

O sea, José Manuel, que puede tener doble lectura.¡Qué bien!

Rocío, esperar un poco para comentar, a veces ayuda. En cuanto al relato de Borges, te lo recomiendo.

Sigue, sigue, Sergio, a ver con qué das.

Vale, Rosana, di cuanto y cuando quieras.

Abrazos a repartir.

ernesto ortega garrido dijo...

No se mueve un pelo de aire, la sombra fija de la avispa... parece que el tiempo se detiene, ¿no?
¿Y al día siguiente? ¿Vuelve a tirar el cubo de agua al patio? Me gustó mucho ese trascurrir del tiempo, marcado por los días.

Beatriz dijo...

mi primera visita, este relato es muy bueno. saludos

Lola Sanabria dijo...

Pasa Beatriz, y ponte cómoda. Gracias por dejar tu comentario.

Par de abrazos.