27/1/11

ALBOROZO



Las mujeres llenaban el patio trasero. Cosían montones de ropa que rebosaban de las canastas. En silencio. Las niñas pasaban las hojas de libros y escribían en cuadernos. En silencio. Los hombres iban a las habitaciones, dejaban ojos, cócleas, pituitarias, lenguas y pieles sobre la mesilla y se echaban a dormir. Las mujeres abandonaban la labor y bailaban y cantaban hasta el amanecer mientras las niñas jugaban al corro y a saltar a la comba.

26 comentarios:

Puck dijo...

Me ha recordado ese dicho de "cuando el gato duerme los ratones juegan", o algo así. Me gustó mucho la forma de crear los dos ambientes.
Saludillos

Torcuato dijo...

Me parece una metáfora impresionánte y original sobre el dominio de los hombres sobre las mujeres.
Un beso, Lola.

Lola Sanabria dijo...

Algo así, pero con personas. Gracias por pasarte.

Buena visión del micro, Tor. Gracias por dejarla aquí.

Par de besos a repartir.

Juan Leante dijo...

Y es que tiene que ser un alivio saber que esta noche habrá tregua.
Lo malo es que mañana lo mismo no vuelven tan cansados y no hay cante.
Muy bueno. Un besazo.

AGUS dijo...

Yo creo que este relato define perfectamente la figura de la mujer. Su esencia. Y su manera de afrontar la vida. El título me encanta. Y la imagen está tan bien descrita que incluso he podido ver como los hombres desfilaban cabizbajos y ellas los miraban de reojo, esperando que el último cerrara la puerta. Me quito el sombrero y bailo.

Abrazos, besos.

Rocío dijo...

Siempre impecable Lola, con sencillez y cariño. Me viene al pelo una anecdotilla, si me permites: hoy unos clientes nos han llevado a tomar algo a un bar en el que -atención- la puerta del aseo de los chicos la identificaba una enorme foto de un lobo y en la de las chicas había una imagen muy bonita de una cabra montesa... el dominio, como dice Tor, o la caza. Perdona el rollo, es que me ha parecido una casualidad "comentable". Hay que saber verlo y para eso, hay que saber mirar. Estupendo, guapa.
Besos (ya desde casa, por fin).
Rocío

Nenúfar dijo...

Te leo y me imagino dos cuadros: en el primero percibo un ambiente medroso, encogido, silente..., en el otro observo el gozo de poder disfrutar de las cosas sencillas de la vida sin prevenciones. Me quedo con el segundo.
Es estupendo deleitarnos con los pequeños placeres de la vida cotidiana como, por ejemplo, la lectura de un buen relato.

Gracias, por los momentitos de placer.

Un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Los hombres siempre vuelven cansados, Juan. Para resistencia, la de las mujeres. Lo has clavado.

Me gusta cómo imaginas a los hombres, cabizbajos, y a las mujeres mirándolos con el rabillo del ojo, Agus.

Habría que fijarse más en los cartelitos de los servicios, Rocío, hablarían de la mano que los puso. Buena aportación. Y me alegro de que estés de vuelta.

Besos a repartir entre el trío.

Lola Sanabria dijo...

Gracias a ti, Nenúfar, por dejarme esta visión tan perspicaz.

Besos al cubo.

Maite dijo...

Un surrealismo existencial y liberal tremendo, Lola, excelente texto una vez más. Besos.

Patricia dijo...

Qué precioso, y preciso, modo de dejarnos al descubierto. En toda sociedad, en toda familia, está el que debe esperar su turno. Y aún así no se queja, y aún así disfruta, y aún así se las arregla para llevar adelante una vida sin amarguras.

Un abrazo Lola

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Maite. Liberarse de cadenas no siempre es una ruptura completa, a veces hay que ingeniárselas para ganar tu espacio de libertad sin morir en el intento.

Patricia, tú lo has dicho: las mujeres esperan su turno para ser ellas mismas.

Besos lluviosos a repartir.

Pablo Gonz dijo...

Preciso el dibujo del ambiente. Me impresionó el desnudamiento orgánico de los varones.
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ

Lola Sanabria dijo...

Gracias, Pablo por impresionarte ante el desnudo.

Besos, todos.

Miguel dijo...

Además del fondo de lo que cuentas, creo que es inmejorable la forma de contarlo. Según lo leía, iban apareciendo los personajes. Magnífico.

Saludos

Lola Sanabria dijo...

Muchas gracias, Miguel. Es lo mejor que le pueden decir a quien escribe, porque a un relato lo hace bueno el cómo no el qué.

Abrazos de media mañana.

La sonrisa de Hiperión dijo...

El silencio de la paz en calma... de los juegos. Del sabor de la niñez...

Pasé a saludarte y a desearte un buen fin de semana.

Saludos y un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Hola, Antonio. Gracias por pasarte a saludar.

Abrazos de finde.

R.A. dijo...

Me alboroza mucho pero mucho este microrrelato, que me encanta vamos.

Lola Sanabria dijo...

Pues no veas cómo me alboroza a mí encontrarme con una clásica visitadora del blog, mi R.A. de toda la vida.

Besos.

Mil.

Curativos.

Un tipo dijo...

Con tanta ropa, yo imaginé pasarelas. Gran ambiente, Lola. Las mujeres y sus magias. <3



Abrazos nocturnos.

Lola Sanabria dijo...

Sí, hay un gran ambiente en esas mujeres y niñas llenando un patio de alborozo.

Besos diurnos, Edgar.

Cora Christie dijo...

Miro esta miniatura en blanco y negro, colgada sobre la chimenea de una casa de labranza que guardo entre mis fantasías, y me haces sentirme niña que lee y baila al son de sus mayores.

Desasosegante descripción del mundo masculino, desnudo hasta la ceguera... junto al gineceo.


(¿Sabes de que me estoy acordando ahora mismo? del champán, del fru,frú, del olor del azahar...tan reales)

Me pregunto cual será el próximo "palo" que vas a tocar con esa sesera mágica.

Lola Sanabria dijo...

Que veas con tu imaginario lo que ocurre en este relato, es todo un logro. Gracias, Cora.

El próximo palo puede ser un palo. Ya veré.

Besos redoblados.

woody dijo...

Muy sensorial, como siempre, Lola. Si no recuerdo mal, ya te he leído varios micros en apariencia costumbristas, pero que esconden algo más. No me digas por qué, pero me ha recordado a La forja de un rebelde. Abrazos

Lola Sanabria dijo...

Una comparación apabullante. Muchas gracias, woody.

Abrazos triples.