El ruido venía del sótano. Bajó la escalera y cuando se adaptó a la penumbra, vio los pies descalzos correr detrás de su vieja pelota. El niño se detuvo y se quedó mirándola con los ojos muy abiertos. De las sombras, salieron varios adultos a la escasa luz que entraba por las rendijas de la puerta. Se miraron todos en silencio durante unos segundos. De arriba llegó la voz preguntando si pasaba algo. Ella subió la escalera y dijo: “Ratas”. Esperó a que el agente inmobiliario tomara medidas y tasara la vivienda, para comunicarle que había cambiado de idea.
5/4/12
NOT FOR SALE
El ruido venía del sótano. Bajó la escalera y cuando se adaptó a la penumbra, vio los pies descalzos correr detrás de su vieja pelota. El niño se detuvo y se quedó mirándola con los ojos muy abiertos. De las sombras, salieron varios adultos a la escasa luz que entraba por las rendijas de la puerta. Se miraron todos en silencio durante unos segundos. De arriba llegó la voz preguntando si pasaba algo. Ella subió la escalera y dijo: “Ratas”. Esperó a que el agente inmobiliario tomara medidas y tasara la vivienda, para comunicarle que había cambiado de idea.
2/4/12
EN LA RED
A ella le gustaba guisar. Canturreaba con los cascos puestos, mientras rociaba la carne con vino e hierbas, cuando su tercer marido volvió del trabajo. El olor del asado le entró por la nariz como un narcótico. Cerró los ojos y sonrió. Dejó el abrigo y la cartuchera colgando del perchero y fue a abrazarla. Guisaba como los ángeles. Dijeran lo que dijeran, no podía ser una asesina. Matar es fácil, la novela de Ágatha Christie lo recibió, como puta abierta de piernas, sobre la mesa de la cocina.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)