24/8/17

ATRACCIÓN


Habían quedado por Internet en la plaza del Rubí. Él iría con un libro de Neruda bajo el brazo. Ella, con una rosa en la mano. La vio enseguida. Bebía a morro de una fuente para aliviar la sed de aquel verano abrasador. Una chica de pelo zanahoria, pantalón azul, corto, deshilachado, camiseta morada descolorida y zapatillas blancas algo sucias. Él acarició su colgante, pasó la lengua por el aro que le anillaba el labio y fue a su encuentro. Se saludaron con un hola y un beso y enfilaron la calle Esmeralda en dirección al puerto.
Sentados en el espigón, él reparó en el tulipán sobre su regazo; ella en Ariel de Sylvia Plath.

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